Una resolución de Desarrollo Social de Nación que hizo que los trabajadores volvieran a perder beneficios sociales si trabajan en blanco y la cotización alta del real blue que atrae operarios a Brasil, profundizan un problema de larga data en Misiones: la falta de trabajadores para la cosecha. La mecanización crece como opción en distintas actividades.

La escasez de operarios dispuestos a enfrentar los rigores del empleo rural y a registrarse como trabajadores en blanco es un problema creciente para el sector agropecuario de todo el país, pero que en Misiones tiene ribetes particulares por su condición de provincia de frontera y porque alberga a producciones que son de uso intensivo de mano de obra.

En el sector yerbatero el tema volvió a quedar al descubierto luego de una serie de inspecciones que realizaron la semana pasada autoridades de los ministerios de Trabajo de Nación y de la Provincia que derivó en múltiples actas de infracción. Productores de la zona de San Pedro salieron a protestar y redactaron un acta en la que expresaron las dificultades que encuentran para encontrar trabajadores para levantar la cosecha y que esos trabajadores estén dispuestos a ser registrados.

La producción de cítricos, que al igual que la yerbatera se vale de la cosecha manual, enfrenta el mismo problema. Isabel Freiberger y Carlos Ranger producen limones y naranjas en Eldorado y desde hace unos años que vienen advirtiendo que se ven obligados a desechar parte de su producción por falta de manos para cosechar. Este año, según lo indicó Freiberger, perderían alrededor de mil toneladas de limones.

El problema no se da solamente en Misiones sino que está presente en todas las producciones que demandan trabajo manual, como la cosecha de la vid en otras provincias.

En todos los casos aparece un denominador común: muchas personas que trabajan de manera temporaria en los campos, dejaron de hacerlo por temor a perder beneficios sociales, o exigen trabajar en negro, por el mismo motivo.

El trabajo registrado y los planes sociales habían llegado a una coexistencia pacífica a partir del decreto presidencial 514 sancionado en 2021, que permite que los beneficiarios de planes sociales no los pierdan cuando son dados de alta en un trabajo temporario, pero una resolución del ministerio de Desarrollo Social de Nación emitida en diciembre último desacopló la Tarjeta Alimentaria de ese sistema y con eso volvió la reticencia de los trabajadores estacionales a ser registrados.

Esta situación queda muy evidenciada en el sector yerbatero, ya que allí rige el sistema de corresponsabilidad gremial, gracias al cual los aportes patronales correspondientes a los trabajadores rurales se pagan al momento de la comercialización de la hoja verde. Es decir que el productor no tiene forma de eludir los aportes que le corresponden, los paga igual, aunque sus trabajadores no estuvieran registrados.

El problema es que muchos de ellos no tienen más remedio que tomar tareferos en negro porque de otro modo no podrían levantar la cosecha. “En distintas zonas de la provincia los trabajadores no quieren ser registrados, algunos por temor a perder sus planes o algún beneficio puntual como la Tarjeta Alimentar, pero otros directamente no quieren tener un trabajo registrado, prefieren vivir de los planes y completar sus ingresos con alguna changa”, indicó Sergio Delapierre, uno de los referentes de la producción yerbatera de la zona de Eldorado.

El problema para los productores es que sus argumentos no son válidos para las autoridades de los organismos que tienen por tarea el control del cumplimiento de la normativa laboral, como los ministerios de Trabajo de Nación y Provincia y el Renatre.

Eso lleva a que cada inspección que realizan en tiempos de cosecha yerbatera termine con productores sancionados por incumplimientos en materia laboral, y quienes se niegan a emplear personal en negro, corre el riesgo de terminar como los mencionados Isabel Freiberger y Carlos Ranger, con su producción pudriéndose en el campo.

Súper real

Este problema que alcanza a las actividades productivas de todo el país que son intensivas en el uso de la mano de obra, tiene un elemento particular en una provincia de frontera como Misiones.

Con el real blue orillando los cien pesos, los trabajadores rurales misioneros obtienen en Brasil ingresos muy superiores a los que sacan trabajando de este lado del río Uruguay. Además allí las autoridades nacionales ni se enteran si están trabajando o no, así que no tienen problemas para conservar sus planes sociales.

De allí que muchos de los operarios que faltan para levantar la cosecha de yerba están en Brasil cosechando uvas o manzanas.

¿Tiempo de las máquinas?

Frente a este panorama, la opción de la mecanización de cosecha en aquellas actividades que todavía no transcurrieron ese camino, aparece como una opción cada vez más atractiva para los productores.

En Misiones ya pasó con el té, que se cosecha íntegramente con máquinas, después con la actividad forestal, que progresivamente fue prescindiendo de los motosierristas y está pasando con la yerba mate, con las consecuencias sociales que ello implica, y ya se desarrollaron cosechadoras de tabaco y de mandioca.

El asunto no es menor, porque en Misiones hay alrededor de 17 mil tareferos que dependen de la cosecha manual y tampoco hay garantía de que los planes sociales se mantengan en el tiempo.

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