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Pensó en “tirar la toalla”, encontró el equilibrio y busca revancha: Garino, el jugador-empresario de la Selección que sueña con París 2024

Patricio Garino sueña con la clasificación de la selección argentina de básquet a los Juegos Olímpicos de París 2024 (Crédito: Prensa CABB)
Patricio Garino sueña con la clasificación de la selección argentina de básquet a los Juegos Olímpicos de París 2024 (Crédito: Prensa CABB)

La selección argentina de básquet se enfoca de lleno en el Preclasificatorio Olímpico de las Américas que tendrá lugar en Santiago del Estero del 14 al 20 de agosto. El equipo que conduce Pablo Prigioni tiene su primera prueba de fuego para soñar con la clasificación a París 2024 y uno de los líderes del grupo es Patricio Garino, quien sabe lo que es defender la camiseta en citas importantes y en diferentes contextos. En la previa al torneo, el alero nacido en Mar del Plata analizó la gira por Europa y las expectativas de un grupo que tiene sed de revancha.

Desde la concentración en Santiago, tras la sesión de entrenamiento, el jugador del Girona de España atiende a Infobae en la antesala de un certamen que solamente otorga un boleto a uno de los cuadrangulares finales para obtener la clasificación olímpica. “Es muy importante para nosotros. El objetivo es estar en los Juegos Olímpicos de París y es lo que venimos a buscar. Sabemos que no hay margen de error y no queremos repetir errores del pasado. No se puede subestimar a ningún equipo. Sea del país que sea te puede ganar y el margen de error no existe. Sabemos que tenemos que jugar con la máxima intensidad y concentración porque sino ese objetivo puede desaparecer de las manos muy rápidamente. Estamos enfocados en nuestra forma de juego y mejorar como equipo”, dice con templanza.

Argentina tuvo una preparación de tres semanas en el Viejo Continente que inició en la ciudad Alicante con triunfos en los amistosos frente a la selección de Cataluña (94-88) y Venezuela (66-65) y siguió en República Checa con victoria ante el local 101-87 y caída 85-84 frente a Bélgica. De regreso al país, hubo otra sólida actuación ante Uruguay (120-71) “Estamos contentos con la preparación que venimos teniendo. Fue muy positiva desde muchos puntos de vista. Tenemos muchos compañeros nuevos que se fueron adaptando al equipo, a la filosofía de Prigioni y a la selección mayor. Hemos crecido muchísimo como grupo, jugamos varios amistosos para seguir aceitando. La preparación en Europa, contra equipos de calidad, la disfrutamos mucho. También para conocernos dentro y fuera de la cancha que es fundamental”, analizó Garino.

Pato es una de las caras más conocidas de la Selección y ha estado en uno de los momentos más duros del año, cuando en el Polideportivo Islas Malvinas de Mar del Plata, República Dominicana, con el Che García como entrenador, dejaba sin Mundial a la Argentina, la subcampeona vigente. “La herida de lo que pasó siempre va a estar, pero ahora lo utilizamos como una motivación, para demostrar que seguimos estando a la altura de los mejores equipos del mundo si estamos concentrados y con esa energía”, agrega y aclara que no sabe si va a mirar la Copa del Mundo, que comenzará el 25 de agosto: “Lo dudo (se ríe). No creo que ninguno de nosotros tenga el interés de mirar un torneo en el que podíamos haber estado”.

Patricio Garino, una garantía en defensa y con un buen lanzamiento externo (Crédito: Prensa CABB)
Patricio Garino, una garantía en defensa y con un buen lanzamiento externo (Crédito: Prensa CABB)

Pero habrá revancha y Garino sabe que el aliento de la gente en Santiago será clave para seguir en carrera por el sueño olímpico. Ante la baja de Panamá, la Argentina debutará en el Grupo A contra Bahamas el miércoles 16 en el estadio Ciudad y cerrará frente a Cuba (17/8). “No vemos con presión la localía, sino como una ayuda. Sabemos que jugar en casa siempre te trae ese plus de energía, de la hinchada que te banca. Muchos partidos se pueden definir gracias a la gente y es algo que buscamos aprovechar durante el torneo. Lo que pasó en el pasado ya está hecho y hemos dado vuelta la página. La gente en Santiago del Estero nos ha recibido de la mejor manera y sabemos que será lo mismo en los partidos. Que alienten a la Selección es lo que más queremos y lo vamos a usar como combustible”, explica el alero.

Durante su carrera deportiva, el jugador de 30 años tuvo que aprender levantarse muchas veces. Una serie de lesiones (en 2019 se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla derecha, en 2020 se operó los meniscos, en 2021 se lastimó el isquiotibial derecho y en 2022 se resintió) le hicieron replantearse su futuro como basquetbolista, pero también lo fortalecieron.

– ¿Cómo trabajaste desde lo mental el tema de las lesiones?

– Sigue siendo un trabajo continuo. No fue algo puntual que necesité trabajar para cambiar algo. La verdad es que, con las lesiones que he tenido, con equipos, torneos y demás, no siempre estuve arriba de la montaña rusa. Esto siempre es un sube y baja, pero he tenido más caídas que otras cosas últimamente y lo he trabajado muchísimo con psicólogos, con el apoyo de la familia, amigos. En mi casa también, con mi mujer que está todo el día conmigo. He pasado por momentos en los que definitivamente quería tirar la toalla, otros momentos en los que me sentía invencible y hoy en día sigo trabajando en ese equilibrio. Ni arriba ni abajo, sino mantener una línea en donde me sienta cómodo tanto física como mentalmente y seguir trabajando para encontrar mi mejor versión con el cuerpo que tengo hoy. Ya tengo asumido que he perdido un poco de velocidad y explosión por las distintas lesiones que sufrí, pero el trabajo mental es continuo y es algo que todos los jugadores lo podrían hacer. No solo cuando estás hundido, sino para potenciar tu nivel dentro de la cancha.

– ¿Y hoy cómo suplís esa falta de explosión y velocidad para estar en el mejor nivel?

– Mi estilo de juego no ha cambiado mucho. No soy un jugador con talento nato para jugar con el balón, así que trato de hacer un poco lo mismo, con defensa. Con más experiencia, leyendo situaciones de juego de otra manera que en su momento lo podía resolver con piernas hoy lo hago con la cabeza. Con liderazgo de alguna parte que se necesite, pero un poco mi escencia va a seguir siendo la misma.

Patricio Garino luego de la operación de su rodilla derecha (Crédito: @patogarino)
Patricio Garino luego de la operación de su rodilla derecha (Crédito: @patogarino)

Garino es otro de los casos de jugadores argentinos que emigraron a los Estados Unidos para soñar con un futuro mejor en lo deportivo y profesional. Patricio se fue con 16 años y pasó por el básquet colegial hasta llegar al equipo de la Universidad George Washington, donde se destacó. Luego de entrenarse con varios equipos de la NBA, inclusive con San Antonio Spurs, fue elegido en el Draft de 2017 por Orlando Magic, donde jugó 49 partidos y promedió 11 puntos. Tras su experiencia, su carrera se redirigió hacia Europa: Baskonia (España), Zalgiris Kaunas (Lituania), Nanterre (Francia) y Girona (España).

– ¿Qué recuerdos tenés de tu paso por Estados Unidos?

– Tomé ese camino en su momento para perseguir un sueño, que era el de algún día jugar en la NBA y creía que por mis condiciones y estilo de juego, lo más cerca que podía estar de allí era en los Estados Unidos. Primero en el High School, luego en la Universidad, era tener una puerta más cercana y que te estén observando permanentemente, seguir evolucionando. Los recursos para trabajar con el jugador son únicos en el mundo y en Europa tal vez son contados los equipos que tienen las herramientas para los jugadores y quería aprovechar eso al máximo. No lo cambiaría por nada. Salí de ahí con un título universitario que lo puedo aplicar hoy en día en mis emprendimientos. Y cumplí mi objetivo que era llegar a la NBA. Tal vez algunos coincidan y otros no, pero lo volvería a repetir una y mil veces. En la Universidad me ayudaron un montón con cuatro años siendo titular en el equipo.

– Y además la importancia de estudiar y jugar al básquet…

– Eso me inculcaron mis viejos. Gracias a Dios con el básquet vivimos muy bien, pero no sé si estás salvado para toda la vida. Honestamente, nunca me vi como entrenador o asistente en el retiro. Sí, quería hacer algo distinto y en los horarios fuera del básquet estoy aplicando mi título (es licenciado en administración de empresas y marketing), tengo mis proyectos que me han ayudado a distraerme mentalmente y me trajeron muchas cosas positivas. Lógicamente fue fruto de haber pasado por la Universidad, si hubiese estado en Europa no sé si pasaba lo mismo.

– ¿Y cómo es el mundo NBA y aquellos entrenamientos con los Spurs de Manu Ginóbili y Popovich?

– Es único e irrepetible. Por algo es la mejor liga de básquet del mundo. Las comodidades, la infraestructura, los centros de entrenamientos, los viajes. Es como estar en Disney para mí. Haberlo vivido en una etapa junto a Manu Ginóbili, Nicolás Laprovíttola, Gregg Popovich, Tony Parker, Kawhi Leonard y Tim Duncan fue una experiencia única. Párrafo aparte para Manu y su familia que nos recibieron con los brazos abiertos como si fuéramos amigos de toda la vida. Lo conocía anteriormente por vivir en Estados Unidos e ir a verlo algunos partidos y charlar, pero no tenía una relación. Compartimos selección en los Juegos de Rio 2016. Íbamos a la casa a comer dos o tres veces a la semana con su familia y nos hicieron sentir como en casa. Le debo muchísimo por tener esa atención, hacer la experiencia más agradable, con consejos. Y Popovich es un poco lo que se ve. Ese personaje extravagante y distinto pero siempre muy serio y enfocado. Son mentes que van más allá y ven todo mucho más rápido de lo que nosotros hacemos. Nunca lo olvidaré.

Un joven Patricio Garino junto con Manu Ginóbili. Ambos compartieron entrenamientos en San Antonio Spurs en 2017 (Crédito: @patogarino)
Un joven Patricio Garino junto con Manu Ginóbili. Ambos compartieron entrenamientos en San Antonio Spurs en 2017 (Crédito: @patogarino)

– También tuviste el privilegio de compartir plantel con Luis Scola y ser dirigido por Sergio Hernández, dos líderes del básquet argentino.

– A veces, por la juventud e inocencia, uno no se da cuenta lo que está viviendo. Estás en modo automático, tratando de estar ayudando al equipo y no tomás la dimensión de que estás compartiendo y conviviendo con leyendas de este deporte. Es difícil poner todo en palabras porque de ellos aprendimos lo que son adentro de la cancha y afuera. Nos cambiaron la cabeza desde el primer día, en la alimentación, en la importancia de dormir bien. Por ejemplo, Luis es un obsesivo total del básquet. Está las 24 horas hablando, pensando, buscando y experimentando para lograr el mejor rendimiento y es algo que absorbimos nosotros en la selección, con el compromiso con estar. Es un atleta que jugó hasta los 40 años y ganó todo. Nunca ha dejado de estar en los procesos y es algo que lo vemos y tratamos de replicarlos hoy en día.

En la actualidad, Garino también se desempeña como empresario gastronómico y abrió una tienda de empanadas gourmet con sede en Vitoria, llamada Cachito Mío, que logró llegar a otras ciudades del País Vasco como Logroño, Bilbao, Durango y Pamplona. Otro proyecto que sumó a la lista fue la fábrica de cerveza artesanal Ogham, con sede en Barcelona y en busca de expansión.

“Los dos vienen bien. Me ayudaron en mi vida cuando con el básquet no estaba tan amigado y me ayudaron a conocer un mundo distinto, que me apasiona tanto como el básquet y que me veo haciendo en un futuro. Estoy contento y aprovecho en los momentos de ocio y tranquilidad meter la cabeza ahí. En la tienda de empanadas están mis padres, que viven en Vitoria y están controlando todo. En Barcelona están mis socios presentes, así que están en las mejores manos, saben del tema, respetan mi carrera y son personas que elegiría siempre para este tipo de proyectos”, concluyó el basquetbolista-empresario.

Patricio Garino maneja una cervecería artesanal en Barcelona junto a un grupo de amigos (Crédito: @patogarino)
Patricio Garino maneja una cervecería artesanal en Barcelona junto a un grupo de amigos (Crédito: @patogarino)

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