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“La plata era de Petro, eran cinco maletas y 3.000 millones de pesos”: el polémico relato de testigo que habló con el coronel Óscar Dávila

El presidente de la República, Gustavo Petro y el fallecido coronel Óscar Dávila. Foto: Archivo
El presidente de la República, Gustavo Petro y el fallecido coronel Óscar Dávila. Foto: Archivo

La muerte del coronel Óscar Dávila, que fue encontrado sin vida dentro de un vehículo en el barrio Quinta Paredes, al occidente de Bogotá el viernes 9 de junio de 2023, continúa siendo un completo misterio; a pesar de que las primeras versiones indicaron que se trataría de un suicidio, luego de que el uniformado se disparara en la cabeza con el arma de su conductor.

En medio de la controversia que se ha generado con respecto al deceso del uniformado, que habría estado involucrado en el escándalo de las “chuzadas” que tiene como protagonistas a la ex jefa de Gabinete del Gobierno Laura Sarabia y a la exniñera de su hijo, Marelbys Meza, un testigo que habría hablado con el coronel días antes de su muerte hizo polémicas declaraciones que salpican directamente al presidente Gustavo Petro.

El testigo, cuya identidad no fue revelada, contó a la revista Semana que el escándalo gira alrededor del dinero que se extravió en la casa de Sarabia, el cual habría sido propiedad del mandatario, que le solicitó a su exjefa de gabinete conservarlo dentro de su vivienda: “La plata era de Petro, eran cinco maletas y 3.000 millones de pesos”.

Tras la perdida de la alta suma de dinero dentro de la casa de Sarabia, la ex jefa de Gabinete habría intentado recuperarlo a cómo diera lugar antes de tener que comentarle al mandatario que el encargo que él le había solicitado resguardar había sido hurtado.

“Dávila me dijo que Petro mandó a Laura a guardarle la plata en el apartamento. Ese dinero se perdió, entonces necesitaban que apareciera antes de tener que informarle al presidente que se había perdido”, dijo el informante.

En medio de los intentos por dar con los 3.000 millones de pesos, se habría desatado una serie de operaciones ilegales en las que, según indicó el testigo, habría tenido incidencia el coronel Óscar Dávila, quien no habría actuado solo.

“A él (Dávila) lo contacta el coronel Feria porque, cuando se sabe lo del monto del dinero, Laura (Sarabia) llama a Feria, y Feria contacta a Óscar (Dávila) y él empieza a hacer todas las actividades. Lo primero que hacen es empezar a hacer las pruebas de poligrafía, pero no se lo hacen a la empleada, sino a la teniente”, manifestó el testigo, haciendo referencia a la teniente Laura Luna, que también habría sido sometida a pruebas de polígrafo.

Luego de que a la teniente le hubieran hecho las pruebas sin mostrar problema ni complicidad alguna, la primera sospechosa sobre el robo habría pasado a ser Marelbys Meza, la exniñera del hijo de Sarabia, que habría entregado 268 millones de pesos a través de su esposo, Andrés Parra, luego de que él fuera sometido a crueles tratos para que les devolvieran el dinero.

“Ahí ya dicen que la empleada es la culpable, lo que él (Dávila) nos dice es que de eso se recuperaron 268 millones de pesos. Y los entrega el esposo o la pareja permanente o el compañero de la empleada del servicio. A él lo cogen en el ámbito de la Policía, dice que lo levantan, lo aprietan, todo eso, y él entrega ese dinero”.

El testigo indicó que una vez recuperados los 268 millones de pesos, el coronel Dávila habría sido el encargado de devolverle el dinero a Sarabia cuando le entregó una maleta en sus manos con todo lo que se rescató de la pareja de Marelbys Meza.

“El coronel Feria sabía todo y, por obvias razones, Laura Sarabia, porque los 268 millones de pesos se los entregó (Dávila) personalmente a ella”, reveló el testigo.

Agentes del CTI de la fiscalía hacen presencia en el lugar donde se encuentra el cuerpo del Teniente Coronel Oscar Davila, uno de los policías investigados por las chuzadas a Marelbys Meza, niñera de Laura Sarabia. (Colprensa - John Paz)
Agentes del CTI de la fiscalía hacen presencia en el lugar donde se encuentra el cuerpo del Teniente Coronel Oscar Davila, uno de los policías investigados por las chuzadas a Marelbys Meza, niñera de Laura Sarabia. (Colprensa – John Paz)

Tras esto, el informante aseguró que el coronel Dávila ya se estaba empezando a preocupar, teniendo en cuenta además, que el uniformado le habría comentado que todo estaba quedando documentado en las cámaras de seguridad donde se veía cómo ingresaban y salían las maletas en donde se guardaba el dinero.

“La angustia que él tenía era que ya se estaba empezando a saber cositas y todo iba a empezar a desencadenarse directamente sobre él. Finalmente, el que realizó la mayoría de las cosas fue él, pero a él no lo contactaron directamente, lo contacta el coronel Feria”, indicó el testigo.

Días después se desencadenó el escándalo de las “chuzadas” cuando se interceptaron ilegalmente los teléfonos de Marelbys Meza y Fabiola Perea, otra de las trabajadoras domésticas que estaba empleada en la residencia de Laura Sarabia. Ambas fueron sindicadas de pertenecer al Clan del Golfo una vez se conoció la noticia.

El testigo indicó que el coronel Dávila habría decidido hacer una copia espejo del celular de Meza y le habría solicitado al mayor John Jairo López Tolosa, perteneciente al grupo de Comisiones Investigativas contra el Crimen Organizado de la Dijín, interceptar los números de ambas (Marelbys Meza y Fabiola Perea).

Una vez se conoció el escándalo, Dávila le habría comentado al testigo que le tuvo que dar 20 millones de pesos al mayor López Tolosa, de tal manera que se defendiera en caso de que fuera a ser acusado por ser el directo responsable de las interceptaciones: “Dávila tuvo que darle plata para el abogado. Según me dijo, fueron 20 millones de pesos”.

El testigo señaló que el mayor López Tolosa no habría tenido conocimiento total del objetivo con el que se realizaban las interceptaciones. De hecho, él las habría ejecutado con el pretexto de que le había expresado al coronel que era que las personas a las que estaban interviniendo eran integrantes del Clan del Golfo muy cercanas al Gobierno nacional.

“Lo contactan para que intercepte los números, pero en ese sentido sí hay que ser muy claro que no le dicen por qué. Le dicen el para qué, es decir, para escuchar unas líneas y mirar un tema de dinero específicamente, y le dicen que es de crimen organizado, de gente del Clan del Golfo. A él no le dicen exactamente qué es lo que estaba pasando porque no querían que mucha gente supiera lo que estaba ocurriendo”, aseguró la fuente a Semana.

Molesto tras estallar el escándalo, el mayor López Tolosa le habría reclamado al coronel Dávila por lo que había hecho preguntándole el porqué lo había metido en ese problema que podría acarrearle graves penas legales, indicó el testigo.

Este no habría sido el único inconveniente que habría tenido que afrontar el coronel una vez estalló el escándalo. Tras conocerse el anuncio de la Fiscalía General de la Nación con respecto a las “chuzadas”, el testigo indicó que Dávila habría empezado a angustiarse, temiendo que fuera a ser nombrado en alguna indagatoria que se realizara al respecto.

“A él ya lo empiezan a presionar en que hay que mantenerse. Él tenía la presión de todo lo que había hecho. El temor era a que las personas que sabían en algún momento lo nombraran, por ejemplo, un patrullero, un intendente o cualquiera de los que está declarando. Todo iba a llegar a él y, desde arriba, ya lo estaban dejando completamente solo”, señaló el testigo.

Ante la inminente investigación que se avecinaba en su contra, el testigo aseguró que, por órdenes del coronel Carlos Feria, Óscar Dávila habría contactado a Miguel Ángel del Río, reconocido abogado defensor del presidente de la República, Gustavo Petro, para que asumiera su defensa.

“A él (Dávila) le dicen que en algún momento lo tendrán que llamar y que su abogado tiene que ser Miguel Ángel del Río. Esa instrucción se la dio el coronel Feria. ¿Y quién manda a Feria? Pues, por obvias razones, el presidente Petro”, señaló el testigo.

De hecho, el testigo indicó que el coronel Feria le habría entregado a Dávila 100 millones de pesos en efectivo para que le pagara a Del Río, de los cuales $50 millones habrían sido entregados al abogado y $20 millones se los habría dado al mayor López Tolosa para que se defendiera.

Uno de los puntos que pudieron haber desencadenado el suicidio del coronel Dávila, según indicó el testigo, pudo haber sido la llamada que recibió por parte de la periodista Silvia Charry, de Cambio, debido a que solamente las personas cercanas a él, incluido el abogado Del Río, tenían acceso a su número, generando desconfianza sobre el jurista del que habría pensado que le dio el teléfono a la comunicadora.

Bogotá. Junio 9 2023. Agentes del CTI de la fiscalía hacen presencia en el lugar donde se encuentra el cuerpo del teniente coronel Óscar Dávila, uno de los policías investigados por las chuzadas a Marelbys Meza, niñera de Laura Sarabia. (Colprensa - John Paz)
Bogotá. Junio 9 2023. Agentes del CTI de la fiscalía hacen presencia en el lugar donde se encuentra el cuerpo del teniente coronel Óscar Dávila, uno de los policías investigados por las chuzadas a Marelbys Meza, niñera de Laura Sarabia. (Colprensa – John Paz)

“Lo que lo tenía estresado ese día era que la periodista le marcó y ella no tenía por qué marcarle porque su teléfono solo lo tenía gente muy allegada a él y su abogado (Del Río). Dávila se había reunido con él, el día anterior, y le había contado absolutamente todo”, señaló el testigo.

El coronel Dávila habría estado preocupado por la situación, llegando al punto de pensar en suicidarse debido a que toda la información estaba girando en torno a él y se habría estado quedando sin salida.

“Incluso, él mencionó que hasta se le había pasado por la cabeza suicidarse, él estaba angustiado porque todo se cerró hacia él, y no tenía una válvula de escape”, señaló el testigo, que además manifestó que la carta que envió a la Fiscalía General de la Nación el 2 de junio de 2023 habría sido una estrategia jurídica para decirle al ente acusador que él estaba ahí para cuando lo requirieran.

El testigo indicó que en el transcurso del trayecto hacia su casa el día que se registró su muerte, el coronel Dávila habría recibido alguna llamada que le hizo tomar la medida, debido a que él habría estado muy tranquilo durante la jornada. Además, señaló que él no tenía arma durante ese día y terminó disparándose con el arma de su conductor.

“Él sí le pide el favor al conductor que vaya por una botella de agua y el conductor dejó el arma. ¿Quién iba a pensar que iba a pasar eso?”, concluyó.

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