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Gabriel Levinas: “Javier Milei es la prueba de que la crisis es enorme y que estamos ante un cambio de época y del sistema político”

El periodista Gabriel Levinas advirtió que la victoria de Milei representa la manifestación de una crisis sin retorno del sistema político (Videos y fotos Matías Arbotto)

Multifacético, hiperactivo, un poco artista y marchand, pero sobre todo periodista. Gabriel Levinas recibe a Infobae en el living de su departamento del barrio porteño de Once, rodeado de cuadros y de una escultura a medio hacer. Representa a una mujer desnuda que conmueve por la belleza de sus formas. Está terminando la tarde y también la semana en la que, parece, la Argentina cambió un poco, mucho o del todo, según quien interprete los escurridizos detalles de los resultados de las PASO del 13 de agosto.

Levinas tiene un argumento sobre el resonante triunfo de Javier Milei en las últimas elecciones. Oscila entre la exhumación de los restos de un país que se disolvió en los recuerdos viejos y el pronóstico del tiempo político que viene. No hay una crítica, sino un relato que conecta variables que explican, según su mirada, la irrupción victoriosa de un candidato inesperado que se llevó puesta la “grieta”.

“La crisis ya está presente. La prueba más grande de que la crisis es enorme y que estamos ante un cambio de época y que el sistema político tal y como lo conocemos ya no va a poder seguir adelante, es Milei. Milei no es la solución. Milei es la evidencia de la enfermedad de la sociedad. Que Milei tenga la posibilidad alta de ser presidente de Nación está mostrando hasta dónde llega la crisis que nosotros no vimos venir. Porque estábamos esperando que la crisis tuviera la forma y el sonido de las crisis que conocíamos, las de antes”, explica Levinas.

Javier Milei ganó las PASO y generó un enorme impacto en el sistema político argentino
Javier Milei ganó las PASO y generó un enorme impacto en el sistema político argentino

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Pero subraya que no puede entenderse la victoria de Milei sin anteponer la declinación dramática de la educación pública, que se remonta a décadas. “Hace muchísimos años que en Argentina se fue deteriorando de una manera sistemática e inexorable la calidad educativa. Hoy tenés chicos en el Conurbano que solamente tienen en su léxico de 200 palabras en total. 200 palabras, cuando cualquier persona que lee los diarios, que estudió, tiene 3.000, 3.500 o 4.000 palabras, Cervantes tenía 26.000. Cuando tenés 200 palabras, tu cabeza es más chica, tu pensamiento está más limitado, tu capacidad de prospectiva es cero”, agrega Levinas.

El periodista, columnista en radio Mitre de Jorge Lanata y con programa propio -”El Conde del Once”, de lunes a viernes, de 23 a 00- le suma a la ausencia de ese factor igualador de oportunidades que supo tener el país con la educación pública, los años de pobreza, de frustración y de generaciones enteras que vivieron de subsidios y planes sociales y desconocen la rutina del trabajo. Que se ganan la vida con las soluciones que les provee la intuición más que la formación. A millones de esos empobrecidos y desprovistos de recursos mínimos, “les aparece un tipo como Milei y el intuitivo dice “este tipo, no me quiere mentir”. Eso es todo. No le importa nada, no está pensando en el futuro. No hay un futuro para un tipo que no tiene para comer hoy a la noche ¿qué futuro hay para él?”, manifiesta Levinas.

Y como última cita: “Si les apagás el sonido a los políticos argentinos y mirás la acción, ¿en que han convertido este país? No tenés ninguna duda de que no sirven y los chicos ven a eso. Pobres, ricos, clase media. La gente más joven lo está viendo. Gente que no vivió la dictadura y ni siquiera sabe lo que es el peronismo realmente. Los chicos que nacieron en el año 2000, que ahora tienen veinte y pico; y los que nacieron en 1990, que ahora tienen 30 y pico, no tuvieron nada de eso. Ni siquiera tuvieron el final del menemismo, que tampoco era peronismo. Cuando les contás lo que pasó en la dictadura es como que les cuentes lo que pasó en la Segunda Guerra Mundial o en la batalla de Waterloo. No hay tanta diferencia”.

La entrevista al periodista Gabriel Levinas, por Facundo Chaves

-Pasaron las primarias, ganó Milei y generó un fuerte impacto político. ¿Cuál es su interpretación de este resultado?

-Lo que pasó este domingo, con el diario del lunes, es más fácil analizarlo, pero había antes una perspectiva -que en su momento expresé- que tiene que ver con cómo se llega a una situación donde Milei es una posibilidad cierta de que sea el próximo presidente. Primero hay que decir qué es una democracia: una democracia es un lugar donde los ciudadanos determinan y deciden su futuro cada vez que van a votar y al mismo tiempo, durante el proceso, entre elección y elección, dejan en manos del Estado la administración y controlan que eso que ellos votaron o que pidieron o que se convino funcione. Ese proceso tiene un montón de mecanismos de control directos e indirectos que hacen que la democracia ande.

Estados Unidos es la democracia más vieja y, salvo ese conato absurdo de la gente de Donald Trump que quiso tomar el Capitolio, nunca se interrumpió el proceso democrático, porque funciona, más allá de las diferencias políticas.

La primera condición para que funcione justamente es que la gente vote cuando quiera votar como quiere votar. Y que al mismo tiempo, que cuando vote, vote pensando en qué es la democracia y qué es lo que quiere como país. Que valore cuáles son los proyectos que ofrece uno y otro partido y no tanto como pasa en las países más subdesarrollados, que están más lejos de la democracia, que buscan caras, buscan líderes. La democracia no se trata de líderes, se trata de proyectos, de ideas y gente que la lleve adelante, donde por supuesto que el carisma ayuda en las elecciones.

Ahora cuando tenés un país como la Argentina, donde desde hace muchísimos años se fue deteriorando de una manera sistemática e inexorable la calidad educativa, tenés chicos en el Conurbano que solamente tienen en su léxico de 200 palabras en total. 200 palabras, cuando cualquier persona que lee los diarios, que estudió, tiene 3.000, 3.500 o 4.000 palabras, Cervantes tenía 26.000. Cuando tenés 200 palabras, tu cabeza es más chica, tu pensamiento está más limitado, tu capacidad de prospectiva es cero.

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Si encima le agregás una pobreza que es mucho mayor que la que el Indec anuncia, porque el Indec tiene la raya muy abajo, porque 200.000 o 300.000 pesos para una familia de cuatro personas está igual en la pobreza. Y si tampoco puede comprarse una casa, no tiene cloacas, no tiene agua corriente, que el gas lo tiene que comprar en una garrafa que le sale mucho más cara, esa gente está en una situación de necesidad sistemática y permanente.

No creo que los políticos argentinos tengan la suficiente lucidez como para haber planeado esto, pero sí se dieron cuenta que lo podían aprovechar. Quiero decir: la pobreza hace que sea más fácil convencer a una persona. Cuando una persona está con el salvavidas que se hunde y que no se hunde, vos le tirás el salvavidas y te va a votar. Ahora si lo sacás del agua, por ahí no te vota más. Entonces lo vas a dejar en el agua para que siempre necesite del salvavidas.

Milei y el cantante popular El Dipy, en una recorrida por La Matanza, uno de los partidos bonaerenses más atrasados, donde gobierna el peronismo desde 1983
Milei y el cantante popular El Dipy, en una recorrida por La Matanza, uno de los partidos bonaerenses más atrasados, donde gobierna el peronismo desde 1983

Voy a contar una anécdota. Me gusta mucho dar algunos ejemplos así porque son más claros para la gente. Me subí a un taxi y el chofer, que era venezolano, me cuenta que él había sido ejecutivo de una empresa agroindustrial en su país, era ingeniero agrónomo, y acá estaba trabajando de taxista. Nos pusimos a hablar de política y en un momento me dice: “puede ser que te suene mal lo que te voy a decir, pero te lo puedo garantizar que si estás preso en una cárcel en muy malas condiciones, donde no siempre comés y a veces te tenés que comer una rata que pasa o una cucaracha porque estás cagado de hambre, y de repente un día te encontrás que en una esquina de tu celda hay una hamburguesa con papas fritas y aros de cebolla y en la otra punta tenés la llave para salir de la cárcel, agarrás la hamburguesa”.

Cuando el que te va a votar es una persona que no tiene comprensión de texto… pensá que el 17% de la gente que termina la secundaria, que son la mitad de los que entran, porque no todos empiezan la secundaria, solamente ese 17% tiene más o menos comprensión de texto y puede hacer una ecuación simple de matemáticas. Todo el resto no puede hacerlo y también vota. No estoy hablando de voto calificado, ni nada que se le parezca.

-Es una descripción.

-Estoy simplemente diciendo que la realidad es que tenés gente que hace dos generaciones que no trabaja, tres generaciones que no trabaja, personas que viven de planes, que viven de pensiones. Hay un pueblo que se llama Laguna Naineck, en Formosa, donde más del 60% tiene pensión por invalidez, pero no son inválidos. Está todo armado así el sistema. Y el sistema fue armado así, justamente, porque de ese modo hay gente que se puede mantener en el poder y no lo podría hacer de otro modo. No lo podría tener el poder si la gente pudiera discernir y elegir con libertad, sin trampa y con cabeza clara, que terminó secundaria, que entiende los textos y demás.

¿Ahora a qué llevó esto? Se fue a tal extremo, donde más de la mitad de la gente está en la pobreza, donde los chicos en cuarto grado en el Conurbano no saben leer ni escribir una sola palabra, cuando van a elecciones, esa gente tiene que decidir por lo que ve en la televisión y en las redes. Una cosa es ser inculto, ser pobre, ser humilde, estar en la miseria, y otra cosa es que pierdan la intuición. Cuando estás peleando por la vida permanentemente, tu intuición se agranda, no se achica, porque dependés de tus sentidos. No tenés otra herramienta.

Ves a seis o siete personajes: lo tenés a Larreta, que te das cuenta que cuando está hablando está diciendo lo que le dijeron que diga, lo que le parece que le conviene decir. Lo ves a Massa, otro tanto. A Patricia Bullrich, otro tanto. A Myriam Bregman, otro tanto. Y de repente te aparece un tipo como Milei -más allá de que no acuerdo en la mayoría de las cosas que dice, ni en cómo lo dice- lo que él dice y lo que piensa es muy parecido. Y el intuitivo dice “este tipo, no me quiere mentir”. Eso es todo. No le importa nada, no está pensando en el futuro. No hay un futuro para un tipo que no tiene para comer hoy a la noche ¿qué futuro hay?

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infobae

-Hay votos a Milei en villas del Conurbano, en asentamientos del interior del país, pero también en casas de clase alta. ¿Qué define ese voto?

-Son los mismos jóvenes. Son jóvenes que están viviendo una misma realidad, que ven que todo lo que esta gente promete nunca se cumple, ven que la situación está cada día peor, ven a la gente en la calle, ven la violencia y ven a los que están en el poder desde hace tiempo haciendo lo mismo. Lo que Milei llama la casta en eso no se equivoca. Es una casta política que se apaña entre sí. Si te fijás, el casino donde está el hipódromo ¿quién lo hizo? Lo hizo Kirchner con Macri. Hay partes donde se tocan, donde se cubren, tiene un mismo sistema de pensamiento. Agrandan el Estado sistemáticamente, empobrecen al país y todo eso Milei lo cuenta y cuando lo dice, él lo siente, lo piensa. Porque todos hablan a achicar el Estado pero después, cuando llegan, ponen más gente y ponen a su primo, a su tío, entonces tenés ahí un problema.

Los chicos perciben la mentira, perciben el cinismo, la hipocresía, la escenografía que se monta. Tenés un caso sencillo, para tener idea, con Cristóbal Colón y con Julio Argentino Roca, que dicen que son genocidas. Más allá de que es una discusión absurda -porque ni siquiera son genocidas- pero ponele que lo fueran, entonces hay que sacarlos de los billetes, hay que sacar sus monumentos, y no se puede decir “indios”, hay que decir “pueblos originarios”. Ahora, hicimos toda una “revolución” para modificar eso, sacamos a Roca de los billetes, los monumentos… y ellos se están muriendo de hambre mucho más que antes.

Si vos les apagás el sonido a los políticos argentinos y mirás la acción, ¿en que han convertido este país? No tenés ninguna duda de que esa gente no sirve y los chicos lo ven a eso. Pobres, ricos, clase media. La gente más joven lo está viendo. La gente no vivió la dictadura y ni siquiera sabe lo que es el peronismo realmente.

Los ataques de grupos ultra contra los monumentos de Julio Argentino Roca vienen in crescendo en Bariloche y en otros puntos del país
Los ataques de grupos ultra contra los monumentos de Julio Argentino Roca vienen in crescendo en Bariloche y en otros puntos del país

– Los que están votando ahora no saben y tal vez ni les interese qué fue la dictadura. Y tampoco saben y quizás tampoco les interese saber del peronismo.

-A mí me interesa la Segunda Guerra Mundial históricamente -a pesar de que nací un poco más tarde- pero no es mi asunto. Lo vi en las películas. Para mí, la Segunda Guerra Mundial es John Wayne, el general Patton en la televisión, “Combate”, la serie, pero no es una realidad que yo vivo. La dictadura sí, porque entraron a mi casa, rompieron todo, me pusieron una bomba en mi revista. Yo lo viví a eso, sé lo que es la dictadura y sé qué es lo que no quiero que vuelva a pasar, pero no es parte de mi historia. Es parte de mi historia personal, pero no es parte de la historia que yo leí, que no es lo mismo que la que vos viviste.

-Claro.

-Los chicos que nacieron en el año 2000, que ahora tienen veinte y pico; y los chicos que nacieron en 1990, que ahora tienen 30 y pico, no tuvieron nada de eso. Ni siquiera tuvieron el final del menemismo, que tampoco era peronismo. Cuando vos les contás a ellos lo que pasó en la dictadura es como que les cuentes lo que pasó en la Segunda Guerra Mundial o lo que pasó en la batalla de Waterloo. No hay tanta diferencia, porque ellos no estuvieron presentes en toda esta historia.

No percibimos lo que provoca que la educación falle de la manera en que falló en Argentina. Los maestros no saben las tablas de multiplicar. Directoras de escuela cerca de La Plata que no saben las tablas de multiplicar y que no se las puede evaluar. No se puede concebir que te subís a un colectivo y no sabés si el tipo está loco o sabe manejar. Suponés que la ciudad de Buenos Aires o la provincia de Buenos Aires le tomaron un examen y cada tanto revisan cómo está el tipo, porque vos no metés 50 personas arriba de un colectivo en manos de un loco.

Sin embargo, podés mandar a tu hijo a un colegio donde no podés evaluar al maestro, no podés saber en manos de quién dejás a un chico. ¿Cuál es la lógica? ¿En qué se convirtió el país, donde lo que sería la corrección política impide llevar adelante procesos que, como ciudadano, tengo derecho a recibir? Yo quiero saber a qué colegio estoy mandando a mi hijo, a mi nieto, y si el colegio es adecuado o no a partir de las evaluaciones que se hagan. Acá, no se pueden hacer.

-¿Qué responsabilidad tiene la clase dirigente, los gremios y los empresarios con este estado de cosas?

-Es como cuando agarrás un coche viejo, que anda más o menos. Es difícil que en un coche en el que anda todo más o menos y está todo gastado el carburador esté perfecto. Todo anda mal, porque uno se va adaptando. Le decís a un periodista “este tipo chorro” y te dicen “bueno, son todos chorros”. ¡Y a mí qué me importa que sean todos chorros!

El periodismo está deteriorado, todo está deteriorado, porque la sociedad está mal en serio. La gente cree que por la crisis, en cualquier momento se va a pudrir todo. Pero ya está podrido, la única diferencia es que no está podrido de la forma que uno cree que se pudren las cosas, que no sé por qué hay que pensar que las cosas van a tomar la forma que uno supone que van a tomar. Las cosas toman cualquier forma, sobre todo cuando la situación es crítica.

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Antes, cuando había una crisis en Argentina, o teníamos un golpe de Estado o teníamos la gente en la calle rompiendo, como el 2001, o tirando 150 toneladas de piedra porque no quieren una ley. Entonces decíamos “esa es la crisis”. Ese ruido de los tiros, de los vidrios rotos hoy no lo tenemos, no porque no esté la situación como para que eso suceda, sino porque quienes se encargan de romper los vidrios y tirar los tiros son los que tienen en este momento el gobierno. Pero la crisis ya está presente. La prueba más grande de que la crisis es enorme y que estamos ante un cambio de época y que el sistema político tal y como lo conocemos ya no va a poder seguir adelante, es Milei. Milei no es la solución. Milei es la evidencia de la enfermedad de la sociedad. Que un tipo como Milei tenga la posibilidad alta de ser presidente de Nación te está mostrando hasta dónde llega la crisis que nosotros no vimos venir. Porque estábamos esperando que la crisis tuviera la forma y el sonido de las crisis que nosotros conocíamos.

Caballos en la Plaza de Mayo. Una imagen del colapso de la Argentina en 2001 (foto Télam)
Caballos en la Plaza de Mayo. Una imagen del colapso de la Argentina en 2001 (foto Télam)

– Un desenlace dramático, épico.

-Sí, claro. Caballos en la Plaza de Mayo corriendo a la gente, tiros, muertos.

– Un nuevo 2001.

No, no hace falta que sea así. El coche que viene sin reparación de ninguna especie, de ninguna naturaleza, que no le cambiaron las pastillas de freno, puede chocar y hacerse pelota contra un puente o simplemente se puede cortar un cable… y se para. No sabemos cómo el coche va a dejar de andar, pero va a dejar de andar. Y mientras ese enorme transatlántico que es la Argentina se va hundiendo, los políticos de la casta como dice Milei, están discutiendo con qué camarote se quedan.

No están peleando para ver cómo salvamos al barco. El ego de toda esa gente, más el interés económico de toda esa gente -porque no te olvides que la corrupción es enorme y la plata funciona- es más grande que el patriotismo, no hay ninguna duda de eso.

-Si usted mira esta foto y tiene que proyectar la película, ¿de esta foto, qué película surge?

-Una muy mala.

-¿Por qué?

-Porque me parece que las sociedades no aprenden, y menos la nuestra, que está bastante incapacitada por su bajo nivel educativo, por esa modificación cultural donde nos fuimos acostumbrando a aceptar cosas absolutamente inconcebibles, cosas que hacen gobernantes y funcionarios públicos que en cualquier lugar del mundo estarían todos presos. Nos fuimos acostumbrando a eso y no creo que tengamos la capacidad para poder resolverlo en estas condiciones y con esta situación. Nos acostumbramos a ellos y estamos todos metidos en este barro, estamos involucrados desde el punto de vista ético y moral con este barro.

La única forma en que las sociedades aprenden no es con la suma de las inteligencias individuales y se convierte eso en una inteligencia colectiva. La inteligencia colectiva aprende de experiencias colectivas y nos falta la experiencia colectiva que nos indique que esto llegó al final y vamos a tener que hacer algo para arreglarlo.

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-Todo este fenómeno está pasando cuando se cumplen 40 años de democracia.

-Es que la democracia argentina creo que no es exactamente una democracia. Una cosa es que se elijan a través de la utilización casi te diría que escenográfica del mecanismo de la democracia para elegir a un presidente, y otra cosa que realmente la democracia se ejerza.

Tenés 10 provincias que son feudales, cuya única relación con el gobierno nacional es “con mis diputados y mis senadores te votan lo vos necesites, sin discutir y yo en mi provincia o algo que se me canta el tujes (como se dice en hebreo, en idish). No me molestas y te voto todo lo que vos quieras”.

Tenés Gildo Insfrán en Formosa, tenés a Gerardo Zamora en Santiago del Estero, tenés todos los personajes que hay en el interior del país, donde la gente no tiene realmente libertad y la prensa no funciona. ¿Puede ser democrático un país donde 10 de las provincias no son democráticas enteramente? Puede ser democrático un país donde la gente que va a votar, no tiene la capacidad para discernir entre lo que es un plan de gobierno u otro y ni siquiera sabe que tiene que exigir un plan de gobierno? ¿Puede ser democrático un país donde más de la mitad de la gente está bajo la línea de la pobreza y tiene que sobrevivir y cualquier cosa que le des para poder pasar un día más la va a agarrar y te va a votar lo que sea porque está en estado de necesidad? Santo Tomás de Aquino decía “donde hay miseria no puede haber virtud”. ¿Qué están esperando, que ese señor que llega al día 15 y no tiene para morfar vaya a votar y elija maravillosamente, como si fuese Shakespeare? ¿De qué democracia estamos hablando? Estamos hablando de una ficción.

Aquel día de diciembre que asumió Alberto Fernández. Era 2019.
Aquel día de diciembre que asumió Alberto Fernández. Era 2019.

-En esta secuencia de años de crisis, retrocesos y caída de los niveles educativos ¿qué responsabilidad usted le asigna al peronismo, por un lado, pero también a Juntos por el Cambio, al macrismo?

-No hago ninguna distinción en ese punto porque los mecanismos son parecidos. Uno roba vacas y el otro roba gallinas; los dos roban. Pero los dos hacen lo mismo, que es lo siguiente: las gallinas ponen huevos y vos podés hacer con los huevos lo que tengas que hacer; ahora cuando te empezás a comer las gallinas, te vas a quedar sin gallinas y sin huevos. Estamos en una situación donde ya están vendiendo hasta las joyas de la abuela. El Banco Central vacío, la deuda enorme, como nunca antes y el Estado sigue funcionando. No es que subió un gobierno y bajó la cantidad de empleados, todos agregan y agregan.

La Biblioteca del Congreso de la Nación llegó a tener 1.700 personas trabajando, es decir, una persona por cada 600 libros. Yo en casa tendría que tener siete personas trabajando. La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos tiene 33 millones de ejemplares, cuenta además con incunables, materiales que necesitan restauración, recibe a un montón de gente más, y tiene 700 personas. La Biblioteca de China tiene también 35 millones de obras y tiene menos de 1.000 personas. Acá tenemos un millón y pico de ejemplares y tenemos 1.700. Creo que bajaron un poco porque Macri una vez agarró la nota que hicimos con Marina Dragonetti, donde denunciamos eso y sacaron 200 personas.

¿Y cuánta gente hay en el Conicet? La discusión que planteó Milei sobre el Conicet. Por supuesto que el Conicet tiene que existir, lo hizo Bernardo Houssay y tiene un sentido. Ahora si vos miras, desde el kirchnerismo para acá se triplicó la cantidad de investigadores y muchos de ellos no merecen estar ahí sentados. Pero lo peor de todo es que vamos a suponer que sí, no sabemos si sirven o no sirven. ¿Sabés por qué no sabemos? Porque no sabemos cuál es el modelo de país para el cual la ciencia tiene que ponerse a trabajar.

¿Qué vamos a hacer? ¿Vamos a ser un país de agricultores? ¿Vamos a hacer un país de científicos? ¿Vamos a ser un país de agricultores y científicos? No sé, pero orientarse hacia ese modelo de país. El modelo de país no es un modelo de país en un sentido de si es de izquierda, derecha o de centro. Son esas bases mínimas que la democracia, justamente, sabe acordar y el Estado empieza a funcionar en ese sentido, más allá de quién es el presidente de turno, como Brasil.

En Estados Unidos, la inversión en ciencia y tecnología es altísima y ellos tienen el 90% de la guita ¿sabés adónde va? A investigación en salud, a la guerra, es decir a curar gente a matar gente y a espiar gente. Ahí se va el 90% y el 10% se va en arte, pero tienen un proyecto de país.

Entonces la soberanía, la línea de bandera. Estados Unidos no tiene un solo una sola empresa nacional, salvo el correo. No tiene aerolínea de bandera estatal ¿y vos decís que somos nosotros más patriotas con esta basura que estamos haciendo de país que los Estados Unidos?

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La V peronista. La protesta en defensa del Conicet que encabezó Filmus y Salvarezza (foto Twitter)
La V peronista. La protesta en defensa del Conicet que encabezó Filmus y Salvarezza (foto Twitter)

-¿Por qué hay esa fascinación y ese concepto sentimental de poner el corazón en una aerolínea o en una empresa petrolera?

-Es patrioterismo. Cada vez que un tipo me habla de Patria y Soberanía me cuido los bolsillos, porque en realidad la Patria se ve en los hechos. Un tipo que que se pasa de la raya con el coche, que anda por la banquina y se caga en el otro, ese tipo no es un patriota, ese tipo es un vivo. Los ves ahí con la bandera, con Messi, pero tenés toda la Cordillera de los Andes entregada a las mineras. No tenemos soberanía sobre la propia Cordillera. Recuerdo un comandante de Gendarmería que lo metieron preso porque se entró a tomar una muestra de agua para ver si la minera estaba derramando en Catamarca. Hablás de soberanía y entregás todo, hablás de soberanía y dejaste una base de China en el sur. ¿De qué soberanía están hablando?

-Además del Conicet, Milei tiene otros slogans que impactaron mucho en la gente. Habló de dolarización, del plan motosierra, del tema de la casta.

-La diferencia entre Massa, Bullrich y Larreta no es en el resultado. La diferencia es que lo que dice Milei no lo va a poder cumplir, no porque él no crea que deba hacerlo, sino porque no va a poder hacerlo. Igual ninguna de las cosas que promete Milei van a suceder, así que no se tienen que asustar tanto. Y tampoco las que promete Massa iban a salir, pero porque él sabía que era mentira.

La eficacia de Milei está dada primero en mostrarse como un disruptor que no cree en toda la basura que hemos creído nosotros tanto tiempo. Y tiene razón en no creer y los chicos y la gente más joven no cree en eso. Pero fuera de eso, tampoco es una solución, simplemente es un síntoma, nos sirve para entender que estamos muy mal y que es el fin de una era política, de una forma de hacer política en Argentina que va a tener que cambiar.

Y es probable que tengamos que asumir nuestra propia responsabilidad, como periodistas, como médicos, es decir cada uno va a tener que revisar cómo hacer para llevar este país adelante. Pero seguramente va a tener que primero la cosa ir mucho peor de lo que está.

(Matias Arbotto)
(Matias Arbotto)

-En Estados Unidos el sistema logró contener los arrebatos populistas o anti institucionales que tuvo Trump. ¿Argentina está capacitada para enfrentar desbordes de ese estilo?

-Argentina no tiene una burocracia independiente capaz de ponerle límites a un gobierno. No tiene eso. Pero también tenemos una ventaja. Todas esas tendencias fascistas que uno encuentra en el peronismo y en otras tendencias -el aparato de propaganda que montan utilizando plata del Estado son cosas del fascismo- pero ni siquiera somos muy buenos fascistas. Nos falta eficacia aún para hacer cagadas, por eso yo no tengo tanto miedo en ese punto. Es cierto que nuestra burocracia no es capaz de detener a toda esta runfla de gente que hace las cosas mal. Pero también esta gente que hace las cosas mal tampoco tiene tanta eficiencia como hacerla bien y quedarse con el poder de una manera absoluta y total. No tienen ni siquiera eficiencia, por eso no tengo tanto miedo.

Creo que esto va a ir a un deterioro más grande, hasta que en algún momento va a tener que empezar la gente a darse cuenta que va a tener que trabajar, que va a tener que cuidar las cosas de otro modo, que va a tener que compartir, que va a tener que ser más solidaria con el de al lado, porque no sirve de nada tener un palacio de oro en Beirut en medio del bombardeo. Prefiero una quintita en Castelar y estar tranquilo.

-¿Cuál es el voto más racional o el voto más irracional: el que pone la boleta de Milei, el que pone la boleta de Massa, el que pone la boleta de Bullrich o el que pone otra boleta?

-Si no hay intereses en el medio, son igualmente intrascendentes.

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