David Grossman, escritor israelí: “Quienes apoyaron el diálogo hoy son vistos como traidores”

Ya se sabe, al escritor israelí David Grossman la historia, con mayúscula, le atravesó la vida. En 2006 su hijo Uri murió en el sur de Líbano cuando a su carro de combate le pegó un misil antitanque. En esos días, él estaba escribiendo una novela en que una madre sale a caminar por el país para no recibir nunca la noticia de que su hijo murió en el frente.
Días antes, él y otros escritores habían sacado una solicitada pidiendo “un inmediato acuerdo para el cese del fuego”. Y habían aclarado que “la acción militar, como tal, aparece ante nuestros ojos justificada desde un punto de vista ético y está de acuerdo con la ley internacional sobre la autodefensa”.Días después Grossman (Jerusalén, 1954) criticó al gobierno israelí. Dijo que sus líderes parecían creer que “lo que no funciona con la fuerza, va a funcionar con más fuerza”. Esa fuerza se llevó a Uri.
“Cuando hablamos de árabes israelíes, estamos hablando de una quinta parte de la población israelí”

David Grossman
Escritor

Grossman es el escritor israelí más internacional de la actualidad. Sus libros se leen en varios idiomas, estuvo en 2012 en la Feria del Libro de Buenos Aires -donde charló con Claudia Piñeiro- y en 2017 ganó el prestigioso Booker Prize Internacional. La pérdida de su hijo se vio en sus libros. Por supuesto en el que escribía entonces, La vida entera, pero más todavía en Más allá del tiempo, una obra breve en la que padre y madre tratan de procesar lo improcesable. «A él –dice el hombre– sin su no ser no puedo recordarlo ya ”, dice el protagonista, en una frase que estremece. El hijo es siempre el hijo muerto.Grossman siguió predicando por la paz y en estos días, entrevistado por el diario italiano La Repubblica, cuenta que las explosiones sonaron cerca de su casa y se pregunta «cómo es posible que después de todos estos años sigamos siendo prisioneros de este círculo vicioso, sin ver una salida».
“En ambos lados, solo crecen los elementos más violentos y extremistas”

David Grossman
Escritor

Y sin embargo admite que esta vez hay algo diferente, más doloroso, más peligroso: los ataques, incendios, golpes y hasta puñaladas entre árabes y judíos que viven en una misma ciudad. «Es una situación extremadamente peligrosa», dijo Grossman a La Repubblica. «Cuando hablamos de árabes israelíes, estamos hablando de una quinta parte de la población israelí. Personas que en el papel tienen todos los derechos, pero a los que en realidad se les niegan muchas cosas: solo piense en la ley que declara a Israel una nación de judíos y que convierte a los árabes en ciudadanos casi de segunda clase. O el presupuesto estatal, que no asigna nunca para estas comunidades fondos suficientes para luchar contra el crimen y la violencia».Grossman es muy crítico -una posición que no es fácil en un país en guerra- y se ve que está cansado: «Quienes han apoyado el diálogo durante años se han visto deslegitimados por la falta de resultados y hoy son vistos como una especie de traidores. En ambos lados, solo crecen los elementos más violentos y extremistas», dice.Una casa para todosCree, dice, que esta vez, como pasó antes, la lucha armada cesará cuando uno de los dos bandos se agote: habrán dejado atrás muchos muertos en vano.Pero, en el fondo, entiende que «solo si la minoría árabe-israelí se siente protegida y la mayoría judía no amenazada, habrá la posibilidad de crear algo de valor y reducir el espacio para la violencia».Algo así había dicho ya en 2018, cuando lo invitaron a dar el discurso por el Día del Recuerdo de los Caídos en los Conflictos Israel, y de las Víctimas de Actividades Terroristas. Un día en que las ceremonias se multiplican.Esa vez, israelíes y palestinos de Cisjordania armaron juntos un acto -qué lejos parece eso- y allí habló el autor. Con calma pero con mucha dureza.»Si los palestinos no tienen un hogar -dijo entonces-, los israelíes tampoco lo tendrán (…) Cuando Israel ocupa y oprime a otra nación durante 51 años, y establece el apartheid en los territorios ocupados, se convierte mucho menos en un hogar.”David Grossman BásicoNació en 1954 en JerusalénEs escritor y ensayistaEstudió Filosofía y Teatro en la Universidad Hebrea.Fue presentador de radioEmpezó escribiendo literatura infantil y juvenil: en 1982 publicó Duelo.Su primer libro para adultos fue La sonrisa del cordero, en 1983.Ganó el Booker Prize Internacional en 2017.Algunos libros suyos que se consiguen en el país son: Véase: Amor (1983); El libro de la gramática interna (1991); La vida entera (2008); Más allá del tiempo (2011); Delirio (2011) y Gran cabaret (2014)

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA

Escuchá Fm Salto Encantado

Artículo anteriorMolinos ganó $1.180 millones pese a una caída de 14,5% en las ventas
Artículo siguienteEntrevista | Iratxe García: «La pandemia ha puesto en evidencia las deficiencias de la UE y los retos en los que trabajar»