Los aniversarios se prestan al balance, además de servir de excusa para volver a darse una vuelta por los libros de autores que dejaron su huella en la historia y que muchas veces vuelven a sorprendernos. Este viernes, cuando se cumplen 10 años de la muerte de Ernesto Sabato y a poco de las celebraciones por los 110 años de su nacimiento, bien vale recordar al autor de Sobre Héroes y tumbas y preguntarse por su vigencia.
En estos días, el escritor es objeto de una serie de debates y charlas dedicadas al repaso crítico de su obra.Sabato fue autor de una trilogía novelística que llegaron a elogiar figuras de la talla de Thomas Mann, Graham Greene y Albert Camus –compuesta por El túnel (1948), Sobre héroes y tumbas (1961) y Abaddón el exterminador (1974)– y de una veintena de ensayos entre los que se incluyen Uno y el Universo (1945), Hombres y engranajes (1951), El escritor y sus fantasmas (1963).Allí instaló la preocupación constante por el «hombre concreto» y sus circunstancias, la soledad irremediable a la que nos condena la existencia individual, la posibilidad -o imposibilidad- de la comunicación, el rol del artista y el papel de la ciencia.

Ernesto Sábato en su casa de Santos Lugares./ Foto: Emiliana Miguelez)

Descolló también como un físico renombrado: trabajó en centros internacionales de primer nivel como el Laboratorio Curie en París y el Massachusetts Institute of Technology, MIT, hasta que se decidió a dedicarse de lleno a la literatura.   En Antes del fin, el libro con el que cerró su producción literaria y que llegó convertirse en best seller, asegura sin embargo que ni él mismo pudo entender del todo por qué a los 30 años, cuando la ciencia le hubiera garantizado un futuro respetable, lo abandonó todo para dedicarse a la escritura, “un páramo oscuro y solitario”, en sus palabras.La pintura -llegó a exponer en el Centro Pompidou de París- fue, a su vez, una pasión que desplegó hasta sus últimos días.  Sabato fue el segundo escritor argentino que obtuvo el Premio Cervantes -en 1984, luego de Jorge Luis Borges, en 1979- y con el tiempo se convirtió en un autor omnipresente.

Fue en su momento el autor más leído de su época, además de una figura pública -y mediática- que concentró la atención pública después de haber aceptado, por pedido del entonces presidente Raúl Alfonsín, presidir la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), que dio origen al Nunca Más – también llamado Informe Sabato-, en 1984.El libro, entregado a manos de Alfonsín el 20 de septiembre de ese año, documentó minuciosamente los casos de secuestro, tortura y las miles de desapariciones de personas acaecidas entre 1976 y 1983, junto la existencia de 340 centros clandestinos. Además de contribuir a la memoria histórica del país, el informe sirvió de testimonio y prueba en el Juicio a las Juntas. ​Borges-Sabato, historia de un desencuentro​De Borges, con quien mantuvo una relación «picante», lo distanciaron durante más de 20 años las diferencias políticas. Finalmente, después de aquel largo silencio, ambos escritores se reunieron a conversar, en 1975, y quedaron unidos en un libro de conversaciones, Diálogos Borges-Sabato (1976), compaginado por Orlando Barone.El autor tuvo que convencerlos por separado y con la promesa de no hablar del peronismo, un tema que exasperaba a Borges. «La política suele entrar por la ventana o por una hendija cuando uno menos lo espera», acotó Sabato, que también era antiperonista y en su juventud había militado en el partido comunista (fue secretario de la Juventud del Partido).Mientras que el autor de El Túnel se consideraba un intelectual preocupado por la deshumanización a la que nos conducen el avance incontrolado de la ciencia y la técnica, por el predominio de la razón sobre los sentimientos, Borges parecía interesado únicamente en el hecho estético y lúdico que habilita la literatura.

Un almuerzo polémico. Borges y Sabato, con el dictador Jorge Rafael Videla, en 1976. Foto DYNf

Tenían, claro, algunas inevitables coincidencias. En el corazón del barrio de San Telmo, frente a la Plaza Dorrego, compartieron un café. También compartieron un almuerzo con el dictador Jorge Rafael Videla -en mayo 1976, a dos meses del golpe-, por el que fueron señalados por otros intelectuales y parte de la sociedad argentina.Días más tarde, en el diario La Opinión, Sabato hablaría de ese almuerzo y de que lo habría usado para pedir por gente perseguida: «Hay otra cosa que me angustia y que me sentí en la obligación de plantear, la caza de brujas», contó. «Di nombres de personas que honran al país y que han sufrido expulsión de sus lugares de trabajo y hasta detención».Con el pasar de los años, ambos escritores asumieron posturas críticas con la dictadura: Borges firmó en 1980 una «Solicitada por los desaparecidos» mientras que Sabato sería llamado por Alfonsín para presidir la Conadep. ​»Soy un simple escritor que ha vivido atormentado por los problemas de su tiempo, en particular por los de su nación», se autodefinía el propio Sabato, que también aventuraba: «La razón no sirve para la existencia».  ¿Lo seguimos leyendo?Sabato fue, qué duda cabe, una figura capital, entre los autores hispanoamericanos de mediados del siglo XX en adelante. Aunque acaso ahora toque preguntarse de qué forma resuena en la actualidad su legado; cuáles son las claves que definen el fenómeno oscilante de su recepción. ¿Es leído por las nuevas generaciones? ¿Son buscadas sus obras en las librerías? ¿Pierde vigencia con el tiempo? 

“Me parece que, a diferencia de Cortázar, que mantiene ese efecto de atracción sobre lectores adolescentes, los libros de Sabato han venido declinando”, piensa el escritor y crítico Martín Kohan, consultado por Clarín.​“Por otra parte, y por lo que sé, no forma parte de los autores hoy estudiados en la universidad, no al menos en la carrera de letras de la UBA, que es la que más conozco. Pero no creo que sea porque ha ‘envejecido mal’, como suele decirse. Porque esos libros en general asumieron un lugar de enunciación que era justamente el de la vejez: el de un viejo sabio que da lecciones de vida. En los últimos libros de Sabato, ese gesto fue llevado al extremo: el viejo que aconseja a los jóvenes y les transmite su sabiduría existencial. Me parece que es esa clase de enunciación la que se ha agotado, y personalmente, creo que es mejor que así sea», concluye el escritor.
“Me parece que, a diferencia de Cortázar, que mantiene la atracción sobre lectores adolescentes, los libros de Sabato han venido declinando”

Martín Kohan
Escritor y crítico

En cambio la escritora María Rosa Lojo, especialista en la obra del escritor, piensa que “la literatura argentina reciente está cerca de los climas y atmósferas de Sabato, del terror y del horror góticos, de la pasión extrema y del exceso y es capaz de asumirlos desembozadamente».La autora, que participa de las charlas que en estos días ofrece la Fundación Ernesto Sabato -vinculada a Elvira González Fraga, la última compañera del autor- entiende que las obras de Mariana Enríquez o de Samanta Schweblin podrían citarse como ejemplo.También en el “realismo delirante” de Alberto Laiseca, una de cuyas novelas -El gusano máximo de la vida misma, poblada por monstruos subterráneos- transcurre en las cloacas de Nueva York, dice Lojo.Para ella, «más allá del mundo especializado de la crítica, sus obras siguen interpelando vivamente a lectores, que vuelven a deslumbrarse, una y otra vez, con su radicalidad existencial y la lucidez con que aborda y revela los conflictos más oscuros.”
“Sus obras siguen interpelando vivamente a lectores, que vuelven a deslumbrarse con su radicalidad existencial.”

María Rosa Lojo
Escritora

En numerosos colegios secundarios del país se lee a Sabato, sobre todo El Túnel: ese agudo ensayo psicológico publicado en 1948, lleno de ironía, pero también del pesimismo que signó su obra posterior y le proporcionó el reconocimiento definitivo, en la Argentina y en el mundo. «El diseño curricular establece el trabajo por cosmovisiones y nos da libertad para elegir las obras, así es de cuarto a sexto año», explica una docente de Literatura de una escuela de la provincia de Buenos Aires, que cuenta que cuando ella estudió, hace poco más de 20 años, el autor no figuraba en los planes del Instituto de formación docente. «Hay quienes lo recomiendan a sus alumnos, pero antes se leía más», dice.Mientras que otro profesor, de una escuela del barrio porteño de Caballito relata que entre sus alumnos de quinto año del secundario sí se lee, puntualmente El Túnel, su título más pedido también en librerías como Yenny El Ateneo, donde cuentan que los clientes consultan por ese libro.

Sabato junto al premio Nobel portugués José Saramago (i), durante un homenaje dedicado a al argentino en el teatro El Círculo, en 2004. Foto: EFE

Este título también encabeza las ventas de la serie que viene reeditando editorial Planeta, una colección de bolsillo. “A fines de 2019 iniciamos una etapa de reedición de este fondo que queremos mantener vivo y que los lectores y el mercado -los pongo por separado aunque se impliquen- necesitan tener disponible», dice Adriana Fernández, gerenta editorial del Grupo Planeta Argentina.»Se trata de uno de los fondos de clásicos locales y ‘cercanos’ en el tiempo más importantes de los que dispone la editorial y buscamos también a los lectores más jóvenes, a los nuevos lectores, a través de tapas nuevas». dice la editora. Que informa: «Las ventas de Sabato son siempre muy buenas; por supuesto que algunos títulos se venderán más que otros, con El Túnel a la cabeza, pero ninguno dejará de sostenerse“.
Las ventas de Sábato son siempre muy buenas, con El Túnel a la cabeza

Adriana Fernández
Editorial Planeta

La segunda novela de Sabato, Sobre héroes y tumbas -que incluye su estremecedor El informe sobre ciegos- lo consolidó a su vez, tempranamente, como uno de los autores notables de la lengua española.»Esa novela tuvo un impacto crítico en general muy auspicioso y un gran éxito de ventas: unos 100.000 ejemplares en cinco años», recuerda Lojo. Y explica que «canaliza temas y problemas sobre los que se esperaba leer, en una arquitectura ambiciosa y audaz que entrelaza historias, espacios y tiempos, y concentra capas de profundidad semántica. Hay una historia de amor trágico, la de Martín y Alejandra, una ciudad cosmos, Buenos Aires, con una superficie visible y cuyos planos ocultos se revelarán en el relato alucinante del Informe sobre Ciegos.»Para la escritora, “la casa de la familia Olmos es un portal que nos lleva a los relatos más antiguos de la memoria argentina y su pecado de origen; la guerra fratricida y sus próceres culpables (Lavalle), parecen replicarse en los desgarramientos del presente (1955)».Por otro lado, dice Lojo, «la novela está poblada por multitudes migratorias: los ‘cabecitas’ de las provincias y los descendientes de tantos europeos, que tienen en común un sentimiento de enajenación y exilio. Lo local, lo universal, lo histórico-social y lo poético se combinan en una transfiguración creativa, realista y a la vez cuestionadora de todas las certezas.”La labor literaria de Sabato lo hizo merecedor de reconocimientos tanto nacionales como internacionales, entre los que se destacan, además del Premio Cervantes, la distinción de Comendador de la Orden de la Legión de Honor, otorgada por el gobierno de Francia, en 1987, y el Premio Jerusalén, en 1989.Sabato BásicoNació en Rojas el 24 de junio de 1911Fue un escritor, ensayista, físico y pintor argentino. Su obra narrativa consiste en tres novelas: El túnel, Sobre héroes y tumbas y Abaddón el exterminador. También se destacó como ensayista, autor de libros como Uno y el Universo, Hombres y engranajes, El escritor y sus fantasmas y Apologías y rechazos, en los que reflexiona sobre la condición humana, la vocación de la escritura o los problemas culturales del siglo XX. Fue el segundo argentino galardonado con el Premio Miguel de Cervantes (1984), luego de Jorge Luis Borges (1979).Murió en Santos Lugares, 30 de abril de 2011)Homenajes en la semana aniversarioComo parte de la conmemoración de los diez años de la muerte del escritor, la Fundación Ernesto Sabato invita al Ciclo de Encuentros, que se desarrolla a través de la modalidad virtual.Comenzó la semana pasada y todavía hay varios cruces interesantes por ver. Son online, en el sitio de la Fundación.Lectura participativa de fragmentos de Informe sobre ciegos, a cargo de Candelaria Frias. Miércoles 12 de mayo a las 17.Homenaje a Ernesto Sabato, con Pilar del Río Saramago, Evangelina Soltero, Fanny Rubio, Fernando Rodríguez de la Fuente y César A. Molina. El viernes 14 de mayo a las 12VA/PK    ​

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