“Los nombres epicenos”, de Amélie Nothomb: cuando padre e hija se detestan

Si en Golpeate el corazón, la escritora Amélie Nothomb indagaba en la relación tóxica entre una madre y su hija, ahora, en Los nombres epicenos, lo hace sobre el vínculo –de odio– entre un padre y su hija. Las obras parecen, en ese sentido, complementarse. Los nombres epicenos son aquellos cuyo género es indistinto, pueden ser femeninos o masculinos. Y en eso se mete, en parte, la autora belga: sus protagonistas son Dominique (ella) y Claude (él). Tienen una hija a la que llaman Épicène, en homenaje el dramaturgo inglés Ben Jonson, creador de la obra Epicen o la mujer silenciosa y además amigo de otro renombrado dramaturgo inglés, William Shakespeare.

La escritora belga Amélie Nothomb nació, en realidad, en Kobe, Japón, en 1967: su padre era diplomático. Foto AFP.

Ninguna referencia es azarosa en las obras de Nothomb. Épicène detesta a su padre y el sentimiento es recíproco. Claude está embarcado en una venganza contra Reine, el gran amor de su vida, y Dominique y Épicène no son, para él, más que instrumentos con los que concretar esa revancha. Pero las mujeres a las que da vida Nothomb, sabemos, no son frágiles –aunque puedan parecerlo–, ni ingenuas –aunque puedan parecerlo–. El resultado es una novela (125 páginas), al mejor estilo nothombiano, con guiños a otras de sus obras, a otros autores y una estructura que por momentos parece ser una fábula moderna.

PC

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA

Escuchá Fm Salto Encantado