“Cadáver exquisito”, de Agustina Bazterrica, finalista para el mejor libro de terror del año en Amazon

Con la versión en inglés de su novela Cadáver exquisito, traducida como Tender is the flesh, la escritora Agustina Bazterrica, ganadora del Premio Clarín Novela 2017 con ese título, quedó entre los finalistas de la categoría de terror por el premio al mejor libro del año otorgado por Goodreads -la red social de lectores de Amazon-, donde los que deciden son los usuarios.
La obra había sido originalmente nominada junto a otros 14 títulos como La sangre manda, de Stephen King, ganador del año pasado con su libro El Instituto- y ahora quedó entre las diez novelas finalistas, que los lectores podrán seguir votando hasta el 30 de noviembre.Los ganadores de las 19 categorías en las que está desdoblada la elección se darán a conocer el próximo 8 de diciembre.

Agustina Bazterrica ganó el Premio Clarín Novela en 2017 por «Cadáver exquisito».

Bazterrica es una de las dos latinoamericanas que llegaron a esta instancia junto a Silvia Moreno-García , nacida en México pero de nacionalidad canadiense, que compite con su libro Mexican Gothic. En el camino quedó también el escritor y realizador mexicano Guillermo del Toro, que junto a Chuck Hogan escribió The Hollow Ones.Traducida por la canadiense Sarah Moses para la editorial estadounidense Scribner, la novela está centrada en la voz de Marcos Tejo, un matarife que abastece a carniceros en el que se pone en paralelo la vida de un matadero de animales con el de humanos: la «cabeza», nombre con el que se registra la cantidad de animales muertos por días en los distintos «mercados vacunos», aquí son cabezas de personas criadas especialmente para ser devoradas.Cuando en agosto se publicó en Estados Unidos, el crítico y escritor Daniel Kraus escribió en una reseña publicada por el diario The New York Times que «el interés de Bazterrica es menos en la construcción del mundo en el futuro cercano que en reflejar nuestro presente espeluznante», pero el virus ha llevado a «‘la Transición’, marcada por el exterminio de tantos animales como sea posible y, para satisfacer a los seres humanos, se adopta el canibalismo industrializado».A fines del meses pasado, cuando se enteró de la nominación, Bazterrica había dicho que no conocía el premio, que lo conoció por sus editores en Estados Unidos y que ya se sentía ganadora por «estar en ese listado y también por ser la única sudamericana y el único libro escrito originalmente en español».»Lo que pase después no tiene mucha importancia, supongo que King nos va a pasar el trapo a todos porque con que solo vote el 1% de sus lectores ya gana con amplio margen. Creo que lo que importa verdaderamente acá es la puerta que abre este premio que es la visibilidad y por ende la posibilidad de acceder a más lectores», dijo por entonces.Tender is the flesh, publicada por Pushkin Press en el Reino Unido, ha sido elogiada por el diario inglés The Guardian, donde la crítica Justine Jordan destacó que «la principal obsesión de Marcos no es la carne, sino el lenguaje: cómo construimos el mundo con palabras, cómo decimos lo indecible y cómo negociamos la fisura entre las palabras y la realidad».Los interesados en participar de la votación de Goodreads, una comunidad de lectores nacida en 2007 que desde 2013 pertenece a la plataforma Amazon, pueden hacerlo ingresando a este link. Cadáver exquisito ya se tradujo y publicó en inglés (en Reino Unido y USA), finés, chino mandarín, turco, francés, alemán, holandés, ruso y se editará en estos días al polaco, griego, húngaro y sueco.El libro, ya considerado un best seller (va por su quinta edición), desde este año forma parte del proyecto «Mapa de las lenguas» de Penguin Random House, que eligió dos novelas de Argentina para publicar en distintos países de habla hispana. La otra es La ilusión de los mamíferos, de Julián López, y ambas ya fueron publicadas en Chile, México, España y Uruguay.Fragmento de «Cadáver exquisito»1Media res. Aturdidor. Línea de sacrificio. Baño de aspersión. Esas palabras aparecen en su cabeza y lo golpean. Lo destrozan. Pero no son sólo palabras. Son la sangre, el olor denso, la automatización, el no pensar. Irrumpen en la noche, cuando está desprevenido. Se despierta con una capa de sudor que le cubre el cuerpo porque sabe que le espera otro día de faenar humanos. Nadie los llama así, piensa, mientras prende un cigarrillo. Él no los llama así cuando tiene que explicarle a un empleado nuevo cómo es el ciclo de la carne. Podrían arrestarlo por hacerlo, podrían incluso mandarlo al Matadero Municipal y procesarlo. Asesinarlo sería la palabra exacta, aunque no la permitida. Mientras se saca la remera empapada trata de despejar la idea persistente de que son eso, humanos, criados para ser animales comestibles. Va a la heladera y se sirve agua helada. La toma despacio. Su cerebro le advierte que hay palabras que encubren el mundo. Hay palabras que son convenientes, higiénicas. Legales. Abre la ventana, el calor lo sofoca. Se queda fumando mientras respira el aire quieto de la noche. Con las vacas y los cerdos era fácil. Era un oficio aprendido en el frigorífico El Ciprés, el frigorífico de su padre, su herencia. Sí, el grito de un cerdo siendo volteado podía petrificarte, pero se usaban protectores auditivos y después ya se convertía en un ruido más. Ahora que es la mano derecha del jefe tiene que controlar y preparar a los nuevos empleados. Enseñar a matar es peor que matar. Saca la cabeza por la ventana. Respira el aire compacto, que arde. Quisiera anestesiarse y vivir sin sentir nada. Actuar de manera automática, mirar, respirar y nada más. Ver todo, saber y no decir. Pero los recuerdos están, siguen ahí.TélamPC

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