El dueño no sabe dónde ponerlo: subastan un telón de Marc Chagall, tan grande “como una cancha de fútbol”

Se busca: amante del arte con abultada billetera y techo alto… muy alto. Un techo de 20 metros de alto, 6 metros más alto que el letrero de Hollywood, 8 metros más alto que un poste de teléfono y 14 metros más alto que una jirafa adulta.
El objeto en cuestión es un telón de fondo –un remolino de figuras sobre un fondo rojo fuego de casi 13 metros de ancho– que creó Marc Chagall (1887-1985) para una producción de la Metropolitan Opera de La flauta mágica de Mozart en la década de 1960, por la misma época en que diseñaba los famosos murales que flanquean el hall de entrada de la Met en el Lincoln Center. El telón será subastado el martes en Nueva York por la casa Bonhams, que calcula que se venderá por 250.000 a 500.000 dólares.El tamaño gigantesco del telón es el motivo de que se lo ponga en venta. Era demasiado grande para el lugar donde quería colgarlo su dueño más reciente en un museo de Armenia, una pirámide de gran altura con cascadas artificiales que es casi tan alta como el Empire State. Y por eso, lo doblaron, lo embalaron en una caja hecha a medida y lo devolvieron a Nueva York.“Ocupa un espacio especial”, dijo Molly Ott Ambler, vicepresidente senior de Bonhams. “Es un objeto muy singular a considerar”.A diferencia de las subastas en que el objeto que se vende –una pintura, un diamante o una diminuta estampilla– se lleva al podio antes de que empiecen las pujas, el telón permanecerá en su caja. Es tan grande que Bonhams tuvo que alquilar un estudio del tamaño de una cancha de fútbol sólo para fotografiarlo.

Chagall, a la derecha, con Vladimir Odinokov, su colaborador, en 1967. Foto Alamy, via Bonhams / The New York Times.

“Es una imagen muy característica de Chagall, con múltiples figuras que vuelan en el aire en un remolino”, dijo Ott Ambler, quien señaló que Chagall usó más pigmento de oro y plata en la tela de lino del telón que en los decorados para ballets que diseñó cuando era más joven. “Es muy hábil para incorporar formas geométricas, dar al sol y la luna una cualidad vibrante. Es capaz de crear relaciones dinámicas entre las partes del telón que cuentan la historia”.La Met vendió el telón, que se vio en el acto final de la producción en 2007, dos años antes de colocar los murales del hall de entrada como garantía para un préstamo luego de la crisis financiera.El telón, ejecutado en colaboración con el escenógrafo ruso Volodia Odinokov, era parte de la única escenografía de ópera que diseñó Chagall. Los artistas desde hace mucho amplían su actividad mediante colaboraciones con coreógrafos y directores. Quizá la más famosa de esas sociedades fue el telón de fondo de Salvador Dalí para el thriller de Alfred Hitchcock Cuéntame tu vida de 1945.Artistas como Eugene Berman y John Piper diseñaron escenografías para óperas –Berman hizo cinco para la Met entre 1951 y 1963– y los bosquejos y los cuidadosos diseños de Maurice Sendak para óperas y ballets fueron el tema de una exposición en la Biblioteca y Museo Morgan el año pasado. En 1967, el escultor Henry Moore diseñó la escenografía de Don Giovanni de Mozart, que incluía formas abstractas hechas de espuma de goma. Y Julie Taymor, directora de El Rey León que ganó un premio Tony, diseñó una nueva Flauta mágica para la Met en 2004 para reemplazar la creada por el pintor David Hockney.Chagall había diseñado escenografías creativas para ballets en los años 40 pero no se animó a hacerlo en la ópera hasta que Sir Rudolf Bing, director de la Met, lo convenció de trabajar en una nueva producción de la última ópera de Mozart, una fantasía sobre un príncipe a quien le encomiendan rescatar a la hija raptada de la Reina de la Noche.Bing, que tenía una relación de amistad con Chagall, había tratado de persuadirlo de diseñar una producción para un ballet en los años 50. Chagall le dijo que no a ese proyecto y a Nabucco de Verdi, que estaba programada para la temporada de 1960. Pero no pudo negarse a hacer La flauta mágica. Era su ópera preferida.“No hay nada en el mundo que se acerque a esas dos perfecciones, La flauta mágica y la Biblia”, declaró una vez.

Marc Chagall (Vítebsk, 1887–Saint-Paul de Vence, 1985) fue un pintor francés de origen bielorruso.

Chagall, que en ese entonces era septuagenario, acababa de presentar el nuevo techo pintado de la Ópera de París, en realidad una serie de paneles que fueron instalados sobre la pintura circular original de Jules Eugène Lenepveu. Chagall creó un remolino de figuras y símbolos que rendían homenaje a Carmen de Bizet, Tristán e Isolda de Wagner y Boris Godunov de Mussorgsky, entre otras óperas… y La flauta mágica.Y luego se zambulló en la nueva producción de la Met. Su nieta Bella Meyer describió el telón como “toda una celebración” del compositor.“Para él, fue una aventura extraordinaria poder entrar al mundo de Mozart y poder llevarlo al escenario”, declaró en una entrevista.La flauta mágica fue planeada para la primera temporada de la Met en el Lincoln Center. Chagall “trazaba y pintaba dibujos de la mañana a la noche”, escribió Bing en sus memorias, Un caballero en la ópera, de 1981 y se reunía con Günther Rennert, el director de la producción.El resultado no entusiasmó a todos. John Canaday, crítico de arte de The New York Times en ese momento, dijo que Chagall “parece haber pensado en la tarea encomendada un poco demasiado como un espectáculo unipersonal”, mientras que Harold C. Schonberg, crítico de música del Times, se quejó de que el público de la noche del estreno no prestaba atención a las arias sino que “estaba ocupado tratando de contar el número de figuras en el telón de fondo”.Sin embargo, La flauta mágica diseñada por Chagall siguió en el repertorio de la Met durante 24 años. Aun después que la producción fuera retirada, la escenografía era utilizada cada tanto para las cenas-bailes de etiqueta para los mecenas de la Met.Y entonces la Met vendió el telón a Gerard L. Cafesjian, coleccionista que había amasado una fortuna con su participación accionaria en una editorial del Medio Oeste. Ott Ambler dijo que Cafesjian, que murió en 2013, “amaba las obras de mucho color e impacto potente”. (Sus herederos ahora son los dueños del telón). También lo apasionaba su herencia armenia y habría donado más de 50 millones de dólares al museo de Ereván, capital de Armenia.“Creo que imaginó esto como una pieza central poderosa” para el museo, dijo respecto del telón. “Creo que lo consideraba una celebración imponente de la vida y las imágenes en que uno piensa con Chagall, el gran pájaro azul en primer plano o los símbolos de la música que Chagall retrató una y otra vez. Chagall siempre buscaba alegría, y la música era una parte importante de eso”.The New York TimesTraducción: Elisa CarnelliPC

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