Guzmán espera mañana al FMI: jubilaciones, dólar y déficit, las claves

La misión que volverán a encabezar el jefe de la misión argentina, el venezolano Luis Cubeddu y la norteamericana Julie Kozac, será, ahora sí, definitoria. A diferencia de la visita de octubre pasado, formalizada dentro de las características de una “Staff Visit” (y como tal una mera recolección de datos para luego desarrollar un paper destinado a la conducción del organismo), los dos economistas tendrán el poder de negociar condiciones para un acuerdo. Y de intercambiar opiniones, online, con el jefe máximo del caso argentino, el director gerente para el Hemisferio Occidental, Alejandro Werner. Si bien no habrá fumata general durante la presencia de ambos técnicos (que estarán acompañados por un ejército de asesores designados en Washington), lo que se discuta en los encuentros con las autoridades argentinas será de alcance profundo para luego determinar las posibilidades ciertas de un acuerdo final.

A diferencia del clima político y económicamente enrarecido con que terminó, durante la primera semana de octubre, la “Staff Visit” de Cubeddu y Kozac, el gabinete de Alberto Fernández espera ahora que los encuentros se desarrollen en un marco más proactivo para un acuerdo. O al menos para que la imagen local sea mucho más atractiva que la que se llevaron los dos economistas el mes pasado. Eran tiempos en los que el Ministerio de Economía y el Banco Central batallaban, sin señales de éxito, contra la última tormenta cambiaria; y donde las internas entre ambos despachos eran la moneda corriente. Para peor, el fin de la visita coincidió con la disputa dentro del propio Gobierno por la posición oficial ante la condena al régimen venezolano de Nicolás Maduro. Se insiste en el Gobierno en que la situación actual es diferente. Se menciona que Economía puede mostrar el dominio del mercado cambiario, un segundo mes de recaudación real positiva y, fundamentalmente, la alternativa de un déficit fiscal para este año menor al 8% estipulado. Incluso, quizá, una diferencia negativa entre ingresos y gastos menor al 4,5% presupuestado para el año próximo. Todo esto, se sabe, a los ojos de la directora del organismo, Kristalina Georgieva, es lo que Argentina debe ofrecer.

Se debe apuntar, según el deseo del propio Presidente, a la posibilidad de repetir la experiencia de 2003. Alberto Fernández ya se lo deslizó, cara a cara, al organismo el 27 de junio de 2019, cuando el aún candidato recibió Alejandro Werner en Buenos Aires. El mexicano- argentino había sido enviado por Christine Lagarde para sondear qué era lo que pensaba Fernández sobre el futuro del acuerdo con el FMI firmado por Macri. Ese día, el ahora jefe de Estado fue directo: “Nosotros negociamos muy duro con Horst Köhler en septiembre de 2003. Finalmente, llegamos a un acuerdo y lo cumplimos. Y en diciembre de 2005 ya no le debíamos nada al FMI. Lo que hicimos fue poner en marcha el aparato productivo del país. Ahora proponemos lo mismo”. Antes había sido muy crítico en un capítulo central: la habilitación para que se puedan utilizar los dólares del stand by para contener reservas. Fernández dejó claro que “deberá aplicarse una política de crecimiento que le permita al país generar los dólares para pagar la deuda. Todo lo contrario del acuerdo actual”.

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