Seis autores recomiendan los libros que hicieron más fácil la cuarentena

Hay quienes deciden ver series, encarar refacciones en sus casas o cocinar, tejer, hacer ejercicio, escribir. pintar, escuchar música. Eso, claro, los que pueden sostener la cuarentena sin salir de sus casas. Hay muchas y muy variadas maniobras de evasión, para sortear los efectos del aislamiento. Pero para los autores, como para los amantes de los libros, la lectura es una prioridad. ¿Qué leen? y, sobre todo, ¿qué es lo que más los entretuvo en estos meses?. A continuación, los convocados revelan qué fue «lo más entretenido» que leyeron hasta aquí y explican por qué recomiendan esos mismos títulos.​Guillermo Martínez​El libro más entretenido que leí este año es Aquellos años del boom, del periodista español  Xavi Ayén, que puede verse por un lado como una gran crónica, con anécdotas divertidísimas, que sigue los pasos, parrandas, romances y entrecruzamientos de los autores del boom latinoamericano, sobre todo durante los años en Barcelona, pero que es también un recorrido por el mundo cultural, editorial, de la política y hasta de las modas de la época. Aparece además en todas sus luces y ocurrencias Carmen Balcells, como la Mamá Grande del grupo y el drama en varios actos de tensiones y desgarramientos respecto a Cuba. Hay muchísimos chismes imperdibles de esos que, como decía Beatriz Guido, «no deben salir de Hispanoamérica». Xavi Ayén parece haber logrado reunirlos a todos. 

Gabriel García Márquez (c) junto a su amigo Fidel Castro (i) y a la agente literaria española Carmen Balcells, en los años 80 en La Habana (Cuba) / Foto: EFE

Pedro MairalEntre las lecturas de esta cuarentena me gustó muchísimo Confesión, de Martín Kohan: es una gran novela, dividida en tres partes. Arranca con la confesión de una chica a la que volvemos más adelante en su adultez, cuando vuelve a hacer una confesión que nos sorprende. El tema de la guerrilla, muy presente. También Me acuerdo, del mismo autor, que es un compendio de sus recuerdos de la infancia pero a partir de un procedimiento muy original.El chileno Alejando Zambra me deslubró con su nueva novela, Poeta chileno, que me devoré y recomiendo mucho. Y, finalmente, uno de la periodista argentina Tali Goldman, con su Larga distancia, un hallazgo: se trata de un libro de voces a lo Manuel Puig; gente se manda mails, gente que cuenta cosas muy íntimas. Parece la voz de la autora. Son cuentos muy bien construidos.

Martín Kohan. Dos de sus títulos, recomendado por Pedro Mairal. / Archivo Clarín

Gabriela Cabezón CámaraMeterte en un libro, dejarte llevar por la voz de otro/a/e te da el aire que nos falta. El último libro que me llenó la atmósfera de luz, que me hizo respirable este tiempo oscuro de incertidumbres, fue No es un río, la novela nueva de Selva Almada. Cuando una novela es una gran novela, como es el caso, decir de qué se trata es medio tonto porque casi no importa o sí, pero como una función de la poética. Entonces voy a decir que se trata de la amistad entre varones, de la paternidad, de las islas, del río, del monte, de ser o no ser de la isla, de niñas legendarias, de la mujer amada y las despreciadas, de la lealtad y la traición y podría seguir. Pero lo que hay que decir es que la poética de Selva es tan poderosa que trama todos estos temas en una voz única: construye una lírica de la aspereza, de las pocas palabras, una lírica en la que las manos fuertes y callosas de sus personajes casi no necesitan ser dichas para hacerse sentir. Te tocan.Almada hace que cada palabra pese y signifique. Hace cosas como desacoplar de la oración principal, la de la línea de diálogo, la aclaración “dijo Enero”. O “dijo Tilo”. O quien sea que haya dicho. Le pone punto y aparte y la hace vibrar con vida nueva. Una lírica de la aspereza con un sublime, el corazón nadador que es el centro de la novela porque se trata de una raya también. De una raya viva en la cabeza de uno de los personajes, el de la isla, Aguirre, una raya que es bella como la vida del monte ahí adentro del río. Selva escribió una novela que es toda poesía sin parar nunca de narrar.

Selva Almada, recomendada por Gabriela Cabezón Cámara. Su nueva novela se llama «No es un río» / Foto: Martín Bonetto

María Inés KrimerLos libros que me hicieron pasar los mejores momentos de lectura en cuarentena son Fima, de Amos Oz, un autor que me encanta -el gran nombre junto a David Grossman, de la literatura israelí- y que tiene un personaje que es lo más parecido literariamente a WA, es decir un inútil absoluto para la vida cotidiana. Pero se nota que Oz leyó bien a Chéjov y sabe que en las cosas intrascendentes uno -los escritores- está hablando de los grandes temas. Fima es un cincuentón que trabaja como secretario en una clínica ginecológica y hace de baby sitter al hijito de su ex, que mantiene discusiones exquisitas con su padre, un liberal de derecha. Es una novela deliciosa, muy interesante, para pasar un muy buen momento.  Como yapa y autora del género elijo un policial, que releí en esta cuarentena: Diecisiete instantes de una primavera, del ruso Yulián Semiónov. Tiene, además, una historia muy interesante por detrás, esta novela: convertida en serie televisiva en 1973, paralizó a la Unión Soviética. El protagonista, Otto von Stirlitz, es un agente encubierto que debe infiltrarse en el contraespionaje alemán, ya en la caída del Tercer Reich, y descubrir si los alemanes están haciendo negociaciones encubiertas con los Aliados a espaldas de sus dirigentes. Un personaje muy interesante, una especie de James Bond soviético. Los amantes del policial la van a pasar muy bien. 

El escritor y pacifista israelí Amos Oz, ya fallecido. Es el elegido d María Inés Krimer / Foto: EFE

Juan Diego IncardonaMenciono dos libros, de autores nóveles que publican por primera vez y elegimos con Mariana Enríquez y Gabriela Cabezón Cámara como las ganadoras del concurso Futurock Novela 2019. La primera es Donde mueren las mariposas, una novela muy, muy potente: se trata de un thriller feminista basado en el caso de María Cash, con una trama super atrapante y muy bien narrado. La heroína es un personaje muy fuerte, y dentro de un policial negro local basado en una realidad que se vive en el norte en relación a la trata de personas. Muy recomendable porque conecta bien con el espíritu de época y además es de un alto valor literario.Y la segunda novela -que fue la Primera mención de este concurso- es Lo que nos queda del amor, una novela realmente preciosa, de Juan Cruz Bergondi, que nos sorprendió por la calidad de la prosa: cada frase está tejida con mucho espero, con un vocabulario y una cadencia impecables. Habla de una relación entre hermanas, amores, familia. Creíamos que habia sido escrita por una mujer y nos sorprendimos cuando supimos que su autor era un hombre.   Enzo MaqueiraAuschwitz, de Gustavo Nielsen, ya era un libro provocador en 2004. Lo reeditó Obloshka el año pasado, lo volví a leer en cuarentena. Novela que mezcla el terror, el policial y la ciencia ficción, habla sobre el odio, la tortura y la perversión. También sobre el individualismo más atroz. Es probable que Nielsen lo haya escrito como una distopía; hoy, dieciséis años después, la historia de un hombre que encuentra un niño de otro mundo y lo usa y abusa a su antojo, parece un retrato demasiado fiel de un tiempo que no deja de escandalizarnos.También me gustó Casino casa grande, de Mariana Muscarsel Isla, es la primera novela de esta poeta (recomendadísimo su poemario La ruptura no será televisada) música, bailarina y psicóloga especializada en estudios de género. Cuenta la historia de dos hermanas que lo ven todo con sus ojos de niña, mezcla de ingenuidad y asombro con la sabiduría de saberse libres de prejuicios. Un padre adicto al juego, una madre esforzada y una tía rebelde que “hace pis parada” son algunos de los personajes que Bruna, alter ego de la autora, nos descubre en un relato tan amable como descarnado. VA

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