La potencia hereje de León Ferrari, para ver desde la calle

Exiliado en Brasil en 1976, desolado tras de la desaparición de su hijo Ariel, León Ferrari se apropió de la estrategia del dibujo arquitectónico para hablar del control de las dictaduras sobre las personas, pero también como una forma de expandir su arte crítico y provocador sin ser censurado o rastreado y a bajo costo. Usó el Letraset que se conseguía en librerías, hacía fotocopias y aprendió a copiar planos para reproducir de forma masiva su mensaje como estampitas contra la intolerancia.Con la idea de que el arte no sólo se trataba de obras únicas e irrepetibles, Ferrari creó un nutrido cuerpo de obra gráfica, que es corazón de la gran Subasta Colaborativa 100 años-100 obras de León Ferrari, que se realizará de forma virtual desde el lunes 3 y hasta el 13 de agosto, como parte de los eventos vinculados al centenario de su nacimiento.

La subasta, organizada por la galería Azur junto a la Fundación Augusto y León Ferrari. Arte y Acervo (FALFAA), incluye heliografías, serigrafías, litografías, grabados y xerocopias, realizadas por el artista durante los 15 años que duró el exilio, más la obra gráfica que desde entonces y hasta hoy se produce en conjunto con casas editoras internacionales a partir de los originales y de las instrucciones del artista, fallecido en 2013.

León Ferrari. Un artista premiado y polémico.

En el sitio de la galería se exhiben los lotes, con precios de base entre 30 mil pesos y hasta 15 mil dólares, en el caso de obras históricas realizadas en Brasil e incluso algunas firmadas, por las que se puede ofertar durante una semana. Finalizada esta instancia, el corpus que siga en puja será subastado en un remate vía streaming el jueves 13 de agosto.

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Durante el período de la subasta, las vidrieras de Azur en la calle Arroyo, en el barrio de Retiro, se convertirán en una pequeña galería al aire libre. Una gran pantalla LED presentará animaciones de las obras en oferta junto a un código QR para ingresar a la subasta, y se expondrán además un par de originales del artista, que obtuvo en 2007 el prestigioso León de Oro de la Bienal de Venecia. «No sólo por su actitud ética y su compromiso político”, como señaló entonces el jurado, sino también por la relevancia estética contemporánea que es inesperada en una obra que abarca seis décadas.Contra la IglesiaLos temas que tal vez sean más conocidos en la obra de Ferrari: la crítica a la Iglesia católica por su conservadurismo y la búsqueda de la reglamentación de la sexualidad y las costumbres sociales, también están representados en varios lotes.Hay 20 copias de una serigrafía artesanal de La Civilización Occidental y Cristiana (1965), que mide 70×50 centímetros. Fue una prueba del artista para la escultura de plástico, óleo y yeso del emblemático Cristo de santería crucificado en un bombardero de guerra norteamericano. La obra tiene una agitada historia de censuras: fue expuesta por primera vez junto a tres cajas sobre la Guerra de Vietnam en el Primer Premio del Instituto Di Tella, en 1966, donde después de fuertes críticas solo quedaron las cajas en exposición. Y también fue eje de la histórica muestra León Ferrari. Retrospectiva: obras 1954-2004, en el Centro Cultural Recoleta, con curaduría de Andrea Giunta. En esa oportunidad el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, hoy Papa Francisco, calificó la muestra como “una blasfemia que avergüenza a nuestra ciudad”. La exhibición tuvo que enfrentar juicios y actos violentos de fanáticos: fue cerrada por orden de la jueza Elena Liberatori y reabierta días después. Cada copia se subasta con base de 40 mil pesos.

«Unión libre», serigrafía de León Ferrari

“La primera obra que hice sobre religión se titulaba El árbol embarazador, de 1964, un manuscrito con el sexo del David de Miguel Ángel en collage en el centro”, contaba el propio Ferrari de la pieza, una relectura del texto bíblico del Diluvio universal, pero con una diferencia. “No se mueren todos; las mujeres se salvan inflando los pechos y las nalgas para flotar. Los hombres sí mueren, pero Satanás rescata el pene de cada uno y lo injerta en un gran árbol, el árbol embarazador. Allí trepan las mujeres, las pecadoras, en una gran fornicación colectiva”. Una litografía numerada, realizada por el Centro Editor Polígrafa de Barcelona tiene una base de 200 mil pesos.

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Con sarcasmo, León Ferrari retomó de manera recurrente el episodio del Diluvio en su obra, utilizando las imágenes de distintos artistas, ya que lo consideraba como el primer holocausto sufrido por la humanidad: la evidencia de la intolerancia de ese dios que, habiendo desaprobado la conducta de casi toda la humanidad, decide castigarla con una inundación, para lograr la extinción de su mayoría.En 1997, León y un grupo de amigos (Álvaro Castagnino, Juan Carlos Romero, Teresa Volco, Ricardo Longhini y Ramiro Larrain) crearon el Club de Impíos, Herejes, Apóstatas, Blasfemos, Ateos, Paganos, Agnósticos e Infieles en formación (CIHABAPAI), con el propósito de bregar por la anulación del Juicio Final. “No era posible sufrir toda una vida los castigos de Dios Padre, a raíz de Eva (que afortunadamente descubrió el orgasmo) para que después de esta vida te mueras y venga el hijo y nos resuciten y nos vuelvan a juzgar por un pecado que no estaba en el Antiguo Testamento”, decía Ferrari. Entonces, para la Navidad de ese año, recolectaron 150 firmas para enviarle la “Primera carta al papa” en una serigrafía artesanal que conforma un lote con base de 50 mil pesos. En 2000, enviaron una segunda carta –esta vez con cuatrocientas firmas– pidiéndole al Papa el desalojo del infierno. Ninguna de las cartas, leídos más tarde como manifiestos contra la tortura, obtuvo respuesta.Festín para coleccionistasUn festín para coleccionistas, parte de la recaudación de esta subasta será donará por la Fundación para colaborar con dos organizaciones sociales (Comedor a cielo abierto de Barrancas de Belgrano “El Gomero” y el “Centro Educativo Isauro Arancibia, por el derecho de niños, niñas y jóvenes a decidir su propio futuro”). Algunos recursos serán destinados a la continuidad del Taller Ferrari, proyectos educativos virtuales y publicaciones.El propio artista hubiera visto con sarcasmo las vicisitudes del Año Ferrari. Jaqueado por la pandemia, recién en diciembre de 2020 inaugurará en el Museo Reina Sofía de Madrid La Bondadosa Crueldad, la muestra antológica sobre León Ferrari que, organizada e ideada por la Fundación Augusto y León Ferrari, iba a realizarse originalmente en julio. Demorada, pero como estaba previsto, la exhibición recorrerá durante dos años distintos museos de Europa, entre ellos el Museo Van Abbe de Eindnhoven en Holanda y el Centro Pompidou de París.

«Primera carta al papa» (2007). Realizada en serigrafía artesanal, impresas en forma manual una por una.

Sí deberá esperar a 2021 la primera muestra del artista en el Museo Nacional de Bellas Artes, una deuda según reconoció su actual director, Andrés Duprat. León Ferrari. Recurrencias será un recorrido por la extensa obra del artista en variados soportes y técnicas, con curaduría de Cecilia Rabossi y Duprat. Sus temas recurrentes estarán plasmados en el Museo en objetos, videos, esculturas, pinturas, dibujos y también las famosas heliografías con las que Ferrari experimentó durante el exilio, y que le permitieron contar la experiencia del caos urbano de San Pablo y también el arte concreto que exhibía la ciudad.Dentro de la subasta, las heliografías son una decena de obras (en los 100 mil pesos de base) en el característico rosa de los planos que muestran megalópolis asfixiantes que se parecen a croquis de protociudades, aunque miradas con detenimiento revelan laberintos o escenas de situaciones que transmiten, con la frialdad del dibujo técnico, la opresión de la dictadura.PK

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